Hace pocos días nos encontrábamos con un video de la participación de Ortega Lara en un congreso de Víctimas del Terrorismo que organizó la Fundación San Pablo CEU. En su intervención, Ortega Lara recordaba una verdad que el mundo político español trata de hacernos olvidar:
ETA fue derrotada militarmente por la Guardia Civil y por la Policía Nacional, pero política y socialmente no fue derrotada ni por políticos, ni por los fiscales, ni por los jueces.
Las víctimas reclaman memoria, dignidad y justicia. Algo que todos los españoles deberíamos concederles y exigir al Estado que se lo reconozca. Sin embargo, desde la derrota militar de ETA, el mundo político, con Zapatero a la cabeza, se ha empeñado en traicionar ese reclamo de las víctimas y de buena parte de la sociedad española. No solo no aprovecharon la derrota militar de ETA para derrotarla social y políticamente, sino que acudieron en su ayuda para resucitar y fortalecer su proyecto político.
Sorprendentemente, o quizás no, cuando ETA estaba derrotada militarmente, el PSOE con Zapatero a la cabeza acudió a su rescate político. No se conoce nada del pacto que firmó el PSOE de Zapatero con ETA; nadie se ha atrevido a hacerlo público. Pacto que no nos cogió por sorpresa; el gran Francisco José Alcaraz ya venía avisando que se estaba realizando un pacto entre el gobierno zapateril y ETA que traicionaba la memoria, dignidad y justicia de las víctimas y de España.
Pacto, u hoja de ruta, que Mariano Rajoy no denunció, no hizo público, ni parece ser que rompió. Si no, no se entienden actuaciones como la liberación de Bolinaga. Pacto que Pedro Sánchez parece querer llevar a su máximo cumplimiento.
El contenido exacto del pacto no se conoce, pero parece fácil a partir de los sucesos de estos años conjeturar algunos de sus contenidos. A una ETA derrotada militarmente, sin capacidad apenas para operar, el gobierno de Rodríguez Zapatero le ofrece la rehabilitación política a través de Bildu (indignidad); el blanqueamiento, cuando no el ocultamiento, a la nuevas generaciones de lo que fue ETA (desmemoria) y la liberación de los presos (injusticia).
A cambio se nos ha dicho que ETA ofreció su cese definitivo de actividad. Sin embargo, eso no nos parece creíble. ETA estaba en las últimas, eso no quiere decir que no pudiera matar, sin embargo, su capacidad operativa era mínima y la presión de la policía y guardia civil muy fuerte. No, no parece que esa pudiera ser la moneda de cambio de ETA ante lo que le ofrecía el gobierno de Rodríguez Zapatero. Mas bien parece que lo que ofreció ETA es una garantía de apoyo al proyecto político de Frente Popular (izquierdas más separatistas) que Zapatero quería plantear en España.
Esa indignidad se percibe de forma constante en el peso político que se ha reconocido a Bildu, interlocutor privilegiado con los gobiernos de Rodríguez Zapatero y Sánchez, olvidando su negativa a condenar el terrorismo de ETA y su finalidad independentista.
El blanqueamiento está al orden del día en el sistema educativo tanto vasco —las competencias están transferidas— como de buena parte del resto de las comunidades autónomas.
O bien no se habla de ETA y sus terminales políticas y de su actividad terrorista o en el peor de los casos se les presenta como heroicos luchadores de la patria vasca.
La injusticia se concreta, en este caso con la ayuda del PNV una vez transferidas las competencias penitenciarias, en la permanente concesión de beneficios penitenciarios a los presos de ETA que, sin arrepentimiento y colaboración para resolver los asesinatos pendientes de juzgar, ven reducido de facto el cumplimiento de sus penas.
Estos días conocíamos una más de estas injusticias que inició Rodríguez Zapatero y que desde entonces han continuado. El Gobierno vasco concede un régimen de semilibertad al exjefe de ETA Txeroki, que saldrá de la cárcel de lunes a viernes y solo irá a dormir. En este artículo pueden ver quién era Txeroki, lo que hizo y su condena. El PNV, una vez más, con el regalo de Pedro Sánchez en materia penitenciaria, se olvida de las víctimas y premia a ETA.
Esta noticias demuestra como la desmemoria, indignidad e injusticia para con las víctimas y España sigue avanzando. ¿Parará algún día?
Solo si, como piden las víctimas, la sociedad española se toma en serio la defensa de la memoria, dignidad y justicia de las víctimas. ¿Empezamos?










