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Fuga de capital monetario y humano en América Latina

Los titulares en todo el mundo estan cargados de malas noticias para América Latina

Si con la Covid-19 ha tenido un impacto particularmente profundo por sus consecuencias socioeconómicas, ahora el foco de atención cambia hacia la desintegración de Centroamérica y la publicación de los Papeles de Pandora.

Estos últimos han revelado una notable sobrerepresentación de las élites iberoamericanas en la extracción de riqueza nacional hacia paraísos fiscales. 90 de los 330 políticos y cargos públicos salpicados por el escándalo son latinoamericanos.

Argentina, por ejemplo, es el tercer país del mundo con más dirigentes implicados en las prácticas reveladas de evasión fiscal, tan sólo después de Rusia y Reino Unido.

El escándalo atraviesa todas las ideologías: multi-millonarios cercanos al régimen chavista de Venezuela comparten lugares con conservadores chilenos, que incluyen al propio presidente Sebastian Piñera. También figuran socialistas mexicanos actualmente en el poder y gente del orden de Argentina.

Según Naciones Unidas, la fuga de capitales estaría costando a América Latina al menos el 6,1% del PIB regional.

Lo preocupante de todo es constatar que las grandes fortunas latinoamericanas no invierten en su casa. La OCDE estima que la fuga de capitales ha tomado 900.000 millones de dólares que se habrían podido invertir en la región. Una suma colosal que bien gestionada podría equivaler a un Plan Marshall en sí misma.
La paradoja puede resumirse en el caso de Argentina: el país es conocido por su incapacidad de hacer frente a la deuda. Sin embargo, según recoge el Financial TimesArgentina es un inversor internacional neto con más de 129.000 millones de dólares colocados en el extranjero.
Ante la falta de inversiones locales, la juventud más formada y motivada suele emigrar hacia Estados Unidos o Europa

El problema es aún más grave ya que, ante la falta de inversiones locales, la juventud más formada y motivada suele emigrar a Estados Unidos o Europa.

La pérdida de América Latina no se puede contar sólo en capital monetario, sino que, por extensión, se convierte en una fuga de capital humano. Esto en una región en la que la educación superior está relativamente bien desarrollada y tiene un fuerte potencial para contribuir a un crecimiento rápido y diversificado.

A primera vista, los problemas de América Latina parecen provenir del egoísmo y el ánimo de lucro desmedidos de las élites locales.

La historia da desgraciadamente la razón a los evasores fiscales: entre nacionalizaciones forzadas, venganzas políticas y burla continua en el estado de derecho, está muy claro que su dinero está más seguro lejos de casa.

Sin embargo, las medidas de prevención y represión de la evasión fiscal están abocadas al fracaso si no se combinan con un esfuerzo constante para garantizar un marco legal firme y una política económica estable que atraiga a inversores. De estos últimos, ni faltarán ni podrá decirse que no están comprometidos con la región, ya que serán en primer lugar sus propios líderes.

Claro está que esto es pedir mucho, pero los primeros interesados ​​en promover ese clima son las élites evasoras de capital de América Latina.

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