fbpx

Juan Carlos Corvera, de Educatio Servanda: «Deconstruyendo el género destruimos a la persona y desaparece la familia»

COMPARTIR EN REDES

El pasado mes de junio NEOS analizó el estado de la libertad de enseñanza en España en el Foro Educativo por la Libertad de Enseñanza, un grupo de trabajo que tuvo lugar en la Universidad San Pablo CEU y en la que los ponentes tuvieron la oportunidad de analizar la nueva Ley de Educación aprobada por el Gobierno.

ForumLibertas ha tenido recientemente acceso a la conferencia que dictó el presidente de la Fundación Educatio Servanda, Juan Carlos Corvera, sobre la educación afectivo-sexual y la perspectiva de género. Una conferencia en la que Corvera analiza las funestas consecuencias de la ideología de género en la persona, la familia y la educación.

Además de la Fundación Educatio Servanda, participaron en el foro la Universidad CEU San Pablo con su rectora  Rosa Visiedo, y el Grupo Libertad NEOS con su coordinador Luis Peral Guerra (Coordinador ). También participaron Isabel Bazo, ex Presidenta de la CECE; Pedro José Caballero, presidente de CONCAPA; Vicente Morro, portavoz de la Mesa Educación en Libertad, José Iribas, ex Consejero de Educación en Navarra; Gari Durán, ex Senadora por Mallorca; Fernando Lostao, director de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria; Alejandro González-Varas, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado; Joan Curcó, director General de Fomento de Centros de Enseñanza; Francisco López Rupérez, ex Presidente del Consejo Escolar del Estado y ex Secretario General de Educación; Carolina Fernández Bustillo, de Plataforma Inclusiva sí Especial también; Carlos de la Higuera, de Gredos San Diego; Eugenio Nasarre, ex Secretario General de Educación; Luis Peral, ex Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid; Raúl Adames, director adjunto de los colegios CEU; Jaime Mayor Oreja, presidente de la Federación Europea One of Us e impulsor de NEOS; y Enrique Ossorio, consejero de Educación, Universidades, Ciencia de la Comunidad de Madrid.

Educación y desconexión antropológica entre sexo y género

se abordarán temas como la libertad de los padres para elegir el centro de sus hijos, las desigualdades entre Comunidades Autónomas, los incumplimientos de la normativa vigente, así como los perjuicios para la calidad de la Educación.

En su intervención, Juan Carlos Corvera advierte sobre la desconexión antropológica entre sexo y género. «En la separación de estos dos conceptos están fundadas todas las teorías de género, que básicamente y por resumir, niegan que la realidad biológica del sexo tenga ningún tipo de condicionante a la construcción subjetiva del género. El sexo como anécdota biológica y el género como constructo cultural«, afirma.

El pensamiento filosófico moderno, según Corvera, que desembocó en el relativismo, «tienen su expresión en el terreno antropológico de la sexualidad en las teorías de género, que han germinado el terreno abonado de los roles de género».

«¿Soy lo que soy realmente, objetivamente, biológicamente? O ¿soy lo que siento que soy subjetivamente, psicológicamente? ¿Hay una relación entre mi objetividad biológica y mi subjetividad psicológica o son completamente independientes?», se pregunta el presidente de la Fundación Educatio Servanda, y responde: «Son estas preguntas de fondo, que hunden sus raíces en la naturaleza humana, y para las que todos debemos buscar respuestas y argumentos, que son fundamentales para nuestra propia vida y para la educación de nuestros hijos».

El conferenciante vuelve a preguntarse qué ocurriría si la premisa de la que parten las teorías de género fuesen falsas, «¿Qué pasaría si la realidad biológica binaria de la especie humana, determinase el género de manera objetiva y por tanto universal para la especie humana, aunque en el desarrollo posterior de cada persona evidentemente influyesen su cultura, su interacción con la sociedad, sus costumbres, su psicología, sus experiencias… y simplemente expresase su género masculino o femenino de una manera individual, particular, única e irrepetible aunque no fuese siempre acorde con los roles sexuales más comunes?». Entonces, «llegaríamos a la conclusión de que deconstruyendo el género estaríamos necesariamente deshaciendo a la persona en su totalidad, hombre o mujer. Estaríamos abordando una verdadera mutación antropológica de la persona. Deconstruyendo el género destruimos a la persona. Y eso es, a mi juicio, en lo que estamos metidos de lleno. Y con la destrucción de la persona, necesariamente desaparece también la familia».

Corvera identifica, en lo que se refiere a las teorías de género, dos posturas opuestas: «La cosmovisión de la persona en este sentido ya no es univoca. ¿El sexo de mi hijo o de mi hija determina su género masculino o femenino ó por el contrario pueden construirse un género “propio” sin tener en cuenta su sexo?». Una pregunta que considera «crucial» porque su respuesta «determina el punto de partida y la dirección concreta para enfocar la educación afectivo-sexual de nuestros hijos».

El conferenciante denuncia que «los miembros del gobierno social-comunista actual responden con palabras y hechos de manera unánime que el género puede construirse sin tener en cuenta en absoluto el sexo biológico con el que nacemos», y, por lo tanto, «habiendo tomado esa posición, pretenden imponerla a propios y extraños mediante la generación de todo tipo de leyes y normas: sociales, laborales, sanitarias y educativas».

Corvera denuncia que «quieren educar a nuestros hijos con su particular visión sobre la sexualidad humana incluso si sus padres no están de acuerdo con esas teorías y para imponerlas utilizan los colegios sometidos a la presión de las administraciones con el señuelo del “bien superior del menor”».

En términos coloquiales, según Corvera, eso significa: “como la familia de este pobre niño es todavía de los pitecántropos, debemos nosotros, Estado, asumir, “por el bien superior del menor” su educación en materia afectivo sexual. Una variante sexual roussoniana de liberación del niño de la mentalidad retrógrada de sus padres, pendientes de evolución».

Por este motivo, «es cada vez más necesario que todos los centros educativos, todos, estatales, de iniciativa social o concertados y privados presenten negro sobre blanco, su visión antropológica de la persona en relación con su sexualidad». Y que «informen a las familias sobre su posición frente a estas teorías de género, sobre cuál es su concepción de la persona en esta esfera fundamental».

«Cuando nos informamos sobre un centro educativo -prosigue-, podemos leer con total naturalidad en muchos de ellos: somos un colegio católico, somos un colegio laico, aconfesional, etc.», «puesto que este aspecto del sexo y del género en la cosmovisión de la persona ya no es unívoco y es asunto cardinal, debe ser conocido por las familias»

Este aspecto no es menor, ya que, «supondría un ejercicio de honestidad con las familias que están seleccionando la institución o centro que va a acompañarlas en la educación de lo más preciado que tienen, sus hijos«. Además, «en la concepción del sexo y del género estará basada la orientación de la educación afectivo sexual que en ese centro van a recibir nuestros hijos. Por eso debería figurar de manera clara y suficientemente motivada en los documentos de idearios de los centros y si no figura, deberíamos preguntarlo expresamente».

Desde la propia experiencia de la Fundación Educatio Servanda, Corvera sostiene que ello, además de la virtud incontestable de la transparencia con las familias, «constituye para el centro un dique de contención jurídica y moral del modelo antropológico determinado por el centro y elegido por las familias, ante normas, iniciativas, actividades y talleres que puedan suponer una conculcación de ese ideario».

Y en ese sentido, recuerda que en la defensa jurídica que la institución llevó a cabo contra la sanción impuesta por la Ley Cifuentes a uno de los centros de Educatio Servanda, y que «constituyó el primer varapalo judicial a este tipo de leyes en España, y se aludía de manera directa, entre otros fundamentos jurídicos al de “la violación del derecho fundamental a la libertad de enseñanza en diversas de sus manifestaciones reconocidas en el artículo 27 de la Constitución” y, más concretamente de algunas de sus manifestaciones específicas, como la libertad de enseñanza (artículo 27.1), la libertad de creación de centros docentes (artículo 27.6) y el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral conforme a sus propias convicciones (artículo 27.3)».

Corvera reivindica los «centros de iniciativa social, que tienen su sentido en el momento que expresan un modelo educativo basado en un ideario específico», en el uso de «su libertad de enseñanza» y «definición de dicho ideario». Los cuales no pueden «asumir acríticamente normas y acciones que van abierta y directamente en contra del mismo».

«Los centros educativos -continúa el presidente de Educatio Servanda- debemos ser claros en nuestros idearios en lo que respecta a este aspecto fundamental de la visión de la persona. Incluso aquellos de titularidad católica, donde evidentemente se da por hecho que se asume la visión cristiana de la persona, y que por tanto sexo y género son dos conceptos inseparables, debemos también explicitarlo en nuestros idearios».

Además, subraya que los padres «también están protegidos por el mismo artículo de la Constitución que nos garantiza el derecho a que nuestros hijos reciban la formación religiosa y moral -¡no sólo religiosa!- conforme a nuestras propias convicciones«.

Es por eso que considera que los padres de familia deben «afianzar una respuesta educativa en lo que respecta a la educación afectivo-sexual de nuestros hijos», y concluye: «eduquemos en la afectividad, la sexualidad y el amor a nuestros hijos. Hagámoslo nosotros hoy antes de que otros lo hagan mañana»

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

2 Comentarios. Dejar nuevo

  • Siempre he pensado que la ideología de genero es el principio del fin de la sociedad.

    Responder
  • José González
    27 septiembre, 2022 22:12

    Creo que el concepto género, si no lo inventaron, empezaron a aplicarlo los suecos, porque entendian que en la naturaleza hay sólo dos sexos genéticos, pero tenían que dar cabida a los sentimientos «psicológicos sexuales»existentes, y que ellos mismos fomentaban. Entonces se dice que el género es aquella actitud que se deriva de la cultura y no de la naturaleza y se traduce en cómo uno se siente. Esto es tan sumamente voluble que existen multitud de géneros, algunos verdaderamente ridículos, y que incluso existe un género fluido, por el cual un día uno puede sentirse una cosa y al día siguiente otra diferente. Además el género es una cualidad de las palabras, no de las personas. Esto sería suficiente para que el concepto género humano hubiera desaparacido, y no se incluyera en el diccionario de la RAE en su punto 3 de las acepciones de género. Cuando el género se lleva a las leyes por gente ignorante e ideologizada se llega a «absurdos» como que en las cárceles hay hombres que al sentirse mujeres, transexuales, pues van a cárceles femeninas, o que en competiciones femeninas participen trans masculinos, y las ganen, etc. La estupidez humana no tiene límites y más si es de izquierda, porque destrás de todo este galimatias está la izquierda, que se ha quedado sin obreros a los que defender.

    Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.