La industria del porno financia el aborto

La noticia apareció en el periódico británico The Mail on Sunday: la organización abortista Marie Stopes International ha recibido, desde 1995, más de 8 millones de euros en donaciones de Phil Harvey, magnate del porno y de la venta de artículos eróticos.

Vayamos al pasado para comprender mejor esta relación. Tim Black era un médico británico que salvó de la quiebra a la clínica abortiva Marie Stopes. Black, a finales de los 60, conoció a Harvey en la Universidad de Carolina del Norte. Juntos se metieron en el negocio de la venta de condones por correo, lo cual era ilegal en aquel momento. Black impulsó con éxito el crecimiento de Marie Stopes, tanto que hoy en día esta organización opera en 37 países del mundo y es una verdadera industria del aborto: sólo el año pasado se realizaron 5 millones de abortos en sus clínicas. Mientras tanto, Harvey, que también figura como uno de los fundadores de Marie Stopes, comenzó a vender películas pornográficas y gadgets eróticos a través de la empresa Adam & Eve, que sólo el año pasado facturó más de 70 millones de dólares en los Estados Unidos.

Ante la pregunta de porqué un magnate del porno estaría interesado en apoyar económicamente a una organización abortista, ésta ha emitido un comunicado en el que afirma que: «Phil Harvey ha pasado su vida defendiendo la salud y los derechos sexuales y reproductivos de la mujer [o sea, aborto, anticoncepción, esterilización] y ha desempeñado un papel importante en la ampliación del acceso de la mujer a todos los sectores de la sociedad en todo el mundo. Estamos orgullosos de que siga contribuyendo a la organización».

Hay múltiples conexiones que unen aborto y pornografía. Veamos algunos de ellos. En ambos casos se produce violencia sobre la mujer: en un caso se mata su feminidad y en otro su maternidad. Una violencia que persiste aunque en ambos casos la mujer pueda consentir. Un consentimiento que no excluye, sin embargo, una conciencia implícita o explícita por parte de la mujer de que el aborto es un asesinato y que la pornografía es un abuso.

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Además, los promotores culturales del aborto y la pornografía han lanzado el sugestivo eslogan de que el cuerpo es de las mujeres, pero en realidad las han convencido para que dejen que otros lo usen. Otro elemento de unión entre el aborto y el porno: ambas son industrias que sacan mucho dinero de las mujeres. Además, tanto en el aborto como en la pornografía, las mujeres son reducidas a un pedazo de carne que en un caso debe ser “curado” para extraer al niño que es visto como un tumor y por el otro debe ser exhibido para satisfacer la libido de otros. De ahí otro mínimo común denominador entre los dos mundos: el aborto se entiende como un medio de anticoncepción. El sexo libre, favorecido también por la subcultura pornográfica, exige también la libertad de decidir si dar o no a luz a tu hijo.

Otro rasgo común. Las consecuencias para la psique y el físico de la mujer que ha abortado son muy graves. La mujer no se emancipa con el aborto, sino que queda esclavizada por el mismo. Lo mismo ocurre con las mujeres que son atrapadas por el porno: los traumas psicológicos que sufren son similares a los de los que produce la guerra.

Así que no es de extrañar que un magnate de la pornografía financie el aborto.

Publicado en La Nuova Bussola Qutidiana

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1 Comentario. Dejar nuevo

  • Varones manejando los hilos de este teatro trágico de femen, aborto, porno, alquiler de vientres, feminazismo. Y las feminazis felices proclaman su emancipación del heteropatrriarcado. ¡Ja!

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