La peligrosa ley de la eutanasia

Editorial

Este jueves y en el pleno del Congreso, convocado deprisa y corriendo, y con un insólito punto del día, el Congreso aprobará la ley de la eutanasia. Pero faltarán más trámites para que se convierta en ley. Primero vendrá su paso por el Senado, que será en febrero, dado que enero no hay actividad en las cámaras, y aún deberá volver al Congreso para su ratificación definitiva. Después entrará en vigor, al cabo de tres meses, hacia finales de junio o inicios de julio, aunque este calendario puede verse modificado si siguen acortando pautas parlamentarias.

La prisa ha sido el signo de toda la tramitación de la ley. Ausencia de comparecencias imprescindibles, como la del Comité de Bioética de España, de la Asociación Médica Colegial…. Se ha evitado todo reflexión de altura sobre el hecho y se ha hurtado el debate público, que ha quedado limitado a consignas. Porque los autores de la ley tienen pendiente razonar por qué se aprueba la eutanasia después de que esté prohibida, y siga estándolo en la inmensa mayor parte de Europa.

¿La razón es evitar el sufrimiento? Entonces ¿por qué se niega la existencia de cuidados paliativos para toda la población, más cuando es sabido que España está a la cola de Europa en estos servicios necesarios? Esa es la pregunta clave que no tiene respuesta, y no la tiene porque el gobierno utiliza la ley como un tótem ideológico, y no en función del remedio que dice querer para el sufrimiento, porque en este caso aceptaría las enmiendas para un Plan Nacional de Cuidados Paliativos. Incluso, defendiendo la eutanasia han de asumir que la opción que proponen no es tal porque es una brutalidad: no existe libertad en elegir entre sufrimiento y que te mate el médico.

Un gobierno desunido, como el de Sánchez, encuentra en este tipo de leyes la única amalgama posible, la Ley Celaá, la de la memoria histórica y muchas más que vendrán por esta misma vía, porque le resulta muy difícil legislar para las necesidades reales de la población, dada su desunión.

No quieren debate y tienen prisa para evitar la lenta toma de conciencia de la sociedad y de la propia Iglesia y los católicos de lo que significa esta ley de ruptura. Confían, como ha sucedido hasta ahora, que, una vez aprobada esta ley, los disconformes se vuelvan a casa y todo quede dormido. Es lógico pensar así porque así ha sucedido en el pasado. Después de cada ley de ruptura, matrimonio homosexual, aborto, se ha abandonado el campo, se ha considerado perdida la batalla cultural, y de esta manera un retroceso ha preparado el siguiente.

Ahora no debe ser así. Por esto es tan decisivo que todos los grupos y asociaciones que se oponen a esta ley, y a otras más, pero ahora es por esta por dónde hay que empezar, han de unir fuerzas, construir sinergias, y esto solo se consigue organizándose. Es necesario organizar la respuesta y la alternativa al proyecto de cultura moral y antropológica que está impulsando el gobierno.

Por esto es tan importante la primera Asamblea de Asociaciones que se celebrará el día 8 de enero. Más información e inscripciones aquí. Es el inicio de algo importante que, desde ForumLibertas, apoyamos decididamente.

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