La tiranía del afterwork, la jornada laboral se disfraza de caña entre compañeros

Familia

COMPARTIR EN REDES

Son las seis de la tarde de un viernes. El ordenador se cierra, las notificaciones se silencian y alguien, casi siempre el mismo, lanza la pregunta ritual: “¿Una caña?”.

En apariencia, nada más español, nada más inocente, nada más amable. Pero detrás de esa propuesta que parece surgir de la espontaneidad se esconde, cada vez con más frecuencia, una nueva forma de prolongar la jornada laboral sin llamarla trabajo.

Es la tiranía del afterwork: ese territorio ambiguo donde uno ya no está oficialmente trabajando, pero tampoco termina de ser completamente libre.

Las quedadas después del trabajo se han convertido en hábito en muchas empresas, especialmente en entornos urbanos, modernos y cualificados. Bajo palabras como networking, team building, “crear vínculos” o “fortalecer equipo”, se ha instalado una cultura que presenta como ocio lo que, en muchas ocasiones, funciona como una extensión informal de la oficina. La corbata se afloja, el portátil se guarda, pero las dinámicas de poder, las jerarquías y la presión de grupo siguen intactas.

La sensación de no acudir al plan supone quedarse fuera del grupo, parecer antipático o perder puntos invisibles en la empresa.

En España, quedar a tomar algo después de trabajar no es ninguna novedad. La caña al salir, el café prolongado o la conversación en la barra forman parte de una sociabilidad profundamente arraigada. La diferencia está en que antes era una costumbre más natural, menos codificada, menos instrumentalizada.

Ahora, en cambio, muchas empresas han incorporado estas prácticas al imaginario de la productividad emocional.

Ya no se trata solo de descansar, sino de “generar cultura”, “mejorar el clima laboral” o “alinear al equipo”. Dicho de otro modo: incluso el ocio debe justificar su utilidad.

El fenómeno bebe en buena medida de culturas corporativas importadas, especialmente del modelo anglosajón y de Silicon Valley. Oficinas con comida gratis, mesas de ping-pong, zonas de descanso, sofás, gimnasios, cafés de especialidad y espacios diseñados para que el trabajador se sienta tan cómodo que olvide salir.

La promesa es seductora: si la empresa se parece a tu casa, trabajarás más feliz. El problema es precisamente ese: que la empresa no es tu casa. Y cuando pretende serlo, puede terminar invadiendo el lugar que corresponde a la familia, al descanso, a los amigos elegidos y a la vida interior.

El afterwork se vuelve problemático cuando deja de ser una invitación y se convierte en examen. Cuando el jefe va, cuando los ascensos se rumorean en la barra, cuando las decisiones importantes se deslizan entre cervezas, cuando el que no aparece empieza a ser visto como alguien poco integrado. Entonces ya no hablamos de ocio, sino de una forma blanda de control. No hay fichaje, no hay obligación escrita, no hay horas extra reconocidas. Pero existe una presión social que pesa, y mucho.

También conviene recordar que no todos los trabajadores parten del mismo lugar. Quien tiene hijos pequeños, cuida a un familiar, vive lejos, estudia por las tardes o simplemente necesita silencio y soledad no puede —ni debe— competir con quien puede permitirse prolongar indefinidamente la jornada. Convertir el afterwork en criterio de integración penaliza precisamente a quienes tienen una vida más allá de la empresa.

El trabajo es importante. Dignifica, ordena, permite desplegar talentos y contribuir al bien común. Pero no puede ocuparlo todo. Una sociedad sana necesita trabajadores responsables, sí, pero también padres presentes, amigos disponibles, vecinos comprometidos y personas capaces de descansar sin sentirse improductivas.

El problema no es tomarse una caña con los compañeros. El problema es que incluso la caña empiece a parecer una reunión bajo espuma.

Quizá ha llegado el momento de recuperar una frontera sencilla y que cuando acaba la jornada, empieza la vida. Y esa vida no tiene por qué pedir permiso al departamento de recursos humanos.

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.