Nueva alerta sobre los riesgos de prácticas de sexo y chemsex entre gays

No es la primera vez que los expertos advierten sobre los riesgos de determinadas prácticas sexuales entre algunos integrantes del colectivo gay.

El pasado mes de enero, la ONG Proyecto Hombre lo hacía apuntando hacia el auge del chemsex, que consiste en consumir un cóctel de drogas para potenciar y alargar sesiones de sexo.

Ahora, un estudio de GeSIDA (Grupo de Estudio del Sida de la Seimc) lanza una nueva alerta: la reinfección por hepatitis C en coinfectados por VIH que se habían curado es casi 30 veces más frecuente entre los gays que practican sexo que en usuarios de drogas inyectadas.

Además, el riesgo de reinfección es mucho mayor en los casos de uso concomitante de drogas, es decir en lo que se conoce habitualmente como chemsex, según la información publicada el pasado 25 de julio por Diario Médico.

Las combinaciones más habituales entre los practicantes de chemsex policonsumidores son la cocaína, el alcohol y el cannabis
Las combinaciones más habituales entre los practicantes de chemsex policonsumidores son la cocaína, el alcohol y el cannabis

Usuarios de drogas inyectadas y sexo entre gays

En el estudio, realizado conjuntamente por investigadores de GeSIDA y de la Red de Investigación del Sida (RIS) en colaboración con la Subdirección General de Farmacia y Productos Sanitarios de la Comunidad de Madrid, se insiste en que la reinfección por el virus de la hepatitis C (VHC) después de la cura con antivirales de acción directa (AAD) en personas con VIH y también infectados de VHC resultó 28 veces más frecuente en hombres que mantenían sexo con otros hombres (HSH) que en personas con antecedentes de consumo de drogas inyectadas.

En sus conclusiones, el estudio recuerda que, desde hace años, se tiene constancia de que las reinfecciones por VHC después de la cura de la hepatitis C son frecuentes en usuarios de drogas inyectadas que persisten con consumo activo de drogas por vía parenteral y también entre hombres que tienen sexo con hombres y que tienen prácticas sexuales de muy algo riesgo de infección, frecuentemente con el añadido del chemsex.

Cabe recordar que las combinaciones más habituales entre estos policonsumidores son la cocaína, el alcohol y el cannabis, con unos efectos más perjudiciales para la salud porque esas sustancias permanecen más tiempo en el organismo cuando se combinan.

El trabajo de investigación, coordinado por Juan Berenguer, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, y Juan González, del Hospital Universitario La Paz, se presentó recientemente en la XXII Conferencia Internacional del Sida (AIDS 2018) celebrada en Amsterdam.

“El estudio se ha llevado a cabo por dos motivos: en primer lugar, porque la inmensa mayoría de la información sobre las reinfecciones del VHC después de la cura proviene de la era de la terapia anti-VHC basada en el interferón, y existe poca información sobre la magnitud del problema en la era de la terapia con AAD libre de interferón y que permiten la cura de la hepatitis C. En segundo lugar, porque no existen estudios que hayan analizado el problema en España desde una perspectiva poblacional”, detalla Juan González, quien junto con Berenguer ejerce como investigador principal de la cohorte Madrid-CoRE, uno de los mayores registros de pacientes coinfectados VIH/VHC del mundo.

Acto inaugural de la XXII Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida celebrado en Ámsterdam
Acto inaugural de la XXII Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida celebrado en Ámsterdam

Un estudio de más de dos mil pacientes

Para llevar a cabo el estudio se tuvieron en cuenta los análisis de las reinfecciones tras la cura de la hepatitis C con AAD en un grupo de 2.359 pacientes que fueron tratados entre noviembre de 2014 y diciembre de 2017 en 21 de los 25 hospitales del Sermas (Servicio Madrileño de Salud) y que participaron en el proyecto.

En todos los centros se practicaron pruebas para detectar el VHC en sangre tras la cura cuando existía sospecha de reinfección, habitualmente por alteración de las pruebas hepáticas.

Además, en todos los centros se realizó cribado sistemático de reinfección tras la cura llevando a cabo pruebas para la detección del VHC en sangre a las 12 semanas después de confirmarse la cura y posteriormente cada 6-12 meses dependiendo de los protocolos de cada hospital.

De los 2.359 pacientes coinfectados por VIH/VHC, 1.459 referían haber adquirido la infección por VIH por uso de drogas inyectadas (UDI) en el pasado, 177 eran hombres que referían haberse infectado por relaciones sexuales con otros hombres (HSH) y 723 referían otras prácticas de riesgo o no habían desvelado cuáles eran estas.

A partir de estos datos, se detectaron reinfecciones en 17 pacientes, 12 ocurrieron en HSH y 5 en UDI. No se detectó ninguna reinfección en pacientes no incluidos en estas dos categorías. Las reinfecciones se detectaron una media de 15 semanas después de la cura y la inmensa mayoría ocurrieron en el intervalo de tiempo transcurrido entre las 13 y las 26 semanas después de la cura.

Así, en términos estadísticos, las tasas de reinfección fueron de 5,93 episodios por cada 100 pacientes/año en los HSH y de 0,21 episodios por cada 100 pacientes/año en los UDI, aclara el estudio.

La revisión de las historias clínicas reveló que todos los HSH con reinfección reconocían haber tenido múltiples relaciones sexuales con penetración anal sin preservativo con diferentes parejas sexuales.

Además, siete de los doce referían la práctica de chemsex (cuatro de ellos por vía parenteral, lo que se conoce con el nombre de slamming), y en cinco de los doce se detectó una infección de transmisión sexual concomitantemente con la reinfección por VHC.

Por otra parte, cuatro de los cinco UDI con reinfección reconocían haber consumido drogas inyectables después la cura.

"Estamos frente a un problema de salud pública que debe ser afrontado con una triple estrategia de diagnóstico, tratamiento y prevención", advierten los expertos
«Estamos frente a un problema de salud pública que debe ser afrontado con una triple estrategia de diagnóstico, tratamiento y prevención», advierten los expertos

“Motivo de preocupación”

Después de la reinfección, 15 de los 17 pacientes recibieron un nuevo tratamiento con AAD. En el momento de este informe, siete lograron de nuevo la cura, cuatro habían terminado el tratamiento y estaban en espera de confirmar la cura y cuatro estaban todavía recibiendo el tratamiento. Un paciente UDI murió por complicaciones del consumo de drogas y otro paciente HSH abandonó el seguimiento.

“Estos datos son un motivo de preocupación y señalan claramente que estamos frente a un problema de salud pública que debe ser afrontado con una triple estrategia de diagnóstico, tratamiento y prevención. Esto incluye el cribado sistemático de infección por VHC tras la cura en HSH con prácticas de alto riesgo para la reinfección, el tratamiento de la reinfección con poca demora para interrumpir la cadena de transmisión, y el empleo de estrategias preventivas dirigidas específicamente a este grupo de población”, concluye Berenguer.

Junto a los mencionados investigadores, son también autores del estudio Ángela Gil-Martin, Inmaculada Jarrín, Marisa Montes, Lourdes Domínguez, Teresa Aldámiz-Echevarría, María J. Téllez, Ignacio Santos, Jesús Troya, Juan E. Losa, Regino Serrano, María T. de Guzmán y María J. Calvo.

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