¿Vuelve la propuesta de la mochila austríaca?

El PSOE ha vuelto a poner sobre la mesa la propuesta de la mochila austríaca. El anterior Ejecutivo socialista ya se planteó esta idea en 2010, aunque nunca llego a desarrollarla. El Ministerio de Economía ya tiene listo el plan económico con el que el Gobierno pretende recuperar la agenda política. En ese plan, llamado Agenda del cambio, no habrá medidas concretas que se vayan a poner en marcha de inmediato, sino líneas básicas con la dirección que el Ejecutivo pretende dar a su política económica, laboral y medioambiental en los próximos meses.

La llamada mochila austriaca se trata de una cuenta de ahorro individual, que se nutre de las diferentes aportaciones mensuales que realiza el empresario y que acompaña a cada trabajador a lo largo de toda la vida laboral. Estas cuotas se plantean como una indemnización diferida para todos los asalariados.

En Austria, la mochila entró en vigor en diciembre de 2002 tras dos años de negociación entre sindicatos, empresarios y Gobierno. Se paga una contribución mensual del 1,53% sobre el salario bruto del trabajador que se va acumulando en un fondo de capitalización. Austria no tiene indemnización de desempleo. En España, esa indemnización es de 20 días y copiar el sistema supondría un alto coste.

Una solución sería financiar este sistema por una doble vía: rebajar la cotización para la prestación por desempleo, ahora con superávit; y subir un poco la parte de cotización del trabajador.

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El empresario va llenando su mochila con el porcentaje del salario bruto del empleado y ese dinero no se acumula sino que es gestionado por una caja, la que lo invierte para sacar rendimiento. Además, ese dinero pertenece únicamente al trabajador y el Estado le garantiza el 100% del capital, tanto si es despedido como si opta por otro empleo o si decide emprender. Asimismo, si lo desea, el trabajador puede saber en todo momento a cuánto asciende su fondo. Hay quien lo compara con lo que podría ser un pequeño plan de pensiones, y es que si el trabajador se jubila puede complementar a la pensión.

Los defensores del modelo señalan con claridad que el empresario es quien realiza las cuotas. Aunque es consciente de las reticencias de los empleadores, Floren Felgueroso, investigador de Fedea, forma parte de quienes opinan que, al inicio, el coste es relativamente pequeño.

Sin embargo, Felgueroso se muestra escéptico sobre las posibilidades reales para hacer un cambio de estas dimensiones. “Es como el día de la marmota, el gobierno de turno ve que hay que hacer algo con el mercado laboral , pero no es sencillo. Y pasan los años”.

Las organizaciones sindicales, concentradas en presionar para que el Gobierno tumbe la última reforma laboral, lo ven como medidas de distracción. Por no hablar de las reticencias hacia cambios en el sistema indemnizatorio. Mientras, los empresarios “no ven mal” el modelo, pero ponen en duda su viabilidad económica. Ni la Seguridad Social ni la mayoría de las empresas se lo pueden permitir, señalan.

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