Integrar la fe en la vida profesional es un desafío frecuente para muchos católicos. El ritmo de una empresa —cambios constantes, presión por resultados, urgencias cotidianas— puede dificultar que la dimensión espiritual se traduzca en hábitos concretos dentro del entorno laboral.
En este contexto, algunas iniciativas eclesiales están promoviendo la consagración de compañías al Sagrado Corazón de Jesús como una forma de situar explícitamente a Cristo en el centro de la cultura corporativa y de las decisiones de liderazgo.
Una organización que impulsa este tipo de procesos es His Way at Work, un apostolado sin ánimo de lucro con presencia en Spartanburg (Carolina del Sur) y Cumming (Georgia).
Su propósito es acompañar a líderes empresariales para que incorporen de manera práctica la fe católica en sus compañías, entendiendo el lugar de trabajo como un ámbito clave para la evangelización y la santificación de la vida ordinaria.
Desde esta perspectiva, el mundo empresarial aparece como un espacio a menudo poco atendido pastoralmente, pese a que gran parte de la vida adulta transcurre precisamente en el trabajo.
El apostolado fue fundado en 2008 por Peter Freissle, empresario que, tras un proceso de renovación espiritual, impulsó una metodología para evitar la separación entre la vida de fe y la vida profesional.
A partir de esa convicción, His Way at Work fue desarrollando recursos para ayudar a que el liderazgo empresarial se entienda también como servicio, testimonio y responsabilidad moral.
La consagración al Sagrado Corazón es el núcleo visible de esa propuesta. No se presenta como un gesto meramente simbólico, sino como un marco que busca influir en la manera de dirigir: la ética de las decisiones, el trato a las personas, la comprensión del trabajo como vocación y el compromiso con el bien común. La consagración pone el acento en la idea de “mayordomía”: el líder no actúa como dueño absoluto, sino como administrador responsable ante Dios del proyecto, de las personas y del impacto social de la empresa.
Además de su dimensión espiritual, His Way at Work sostiene que el proceso contribuye a mejorar el clima laboral. La lógica es sencilla: cuando una cultura organizativa cuida de forma más integral a sus trabajadores, aumenta la confianza, se fortalece el sentido de pertenencia y mejora la estabilidad de los equipos. Esta estabilidad suele relacionarse con una mayor retención del talento y con una disposición más alta a colaborar y aportar, aspectos que terminan repercutiendo también en el desempeño y en la continuidad del proyecto empresarial.
Para estructurar ese cuidado, el apostolado propone una herramienta llamada “Caring Matrix”, orientada a revisar el “ADN” cultural de la empresa. El planteamiento cruza, por un lado, la atención a necesidades físicas, emocionales y espirituales de los empleados; y, por otro, la búsqueda de un modo de trabajo que favorezca el desarrollo de empleados, familias, clientes y comunidad. En conjunto, el objetivo es avanzar hacia una cultura organizativa que promueva dignidad, corresponsabilidad y servicio.
Llevar la fe al lugar de trabajo ayuda a reconocer que la actividad económica puede integrarse en un camino de santidad, de servicio y de respeto por la dignidad humana, sin reducir la empresa a una lógica exclusivamente financiera.
Dentro de este proyecto cuando una compañía se inscribe para la consagración, recibe un kit con guía, materiales de acompañamiento, una novena de nueve días y una serie de videos formativos.
También se promueven misas de consagración en parroquias cercanas, con participación de diversos propietarios. La oración de consagración incluye elementos centrales como: ofrecer la empresa al amor del Sagrado Corazón, comprometerse a liderar con integridad y justicia, evitar idolatrar el éxito o el dinero, y procurar que el trabajo sea un bien para quienes integran la comunidad laboral y para la sociedad.
Con el crecimiento de este tipo de iniciativas —cientos de empresas ya han realizado la consagración— la propuesta apunta a consolidar redes de apoyo entre negocios que desean vivir una identidad católica más coherente y visible. En última instancia, la consagración busca que la fe no quede relegada al ámbito privado, sino que inspire de forma concreta la cultura de trabajo, la manera de liderar y el modo de tratar a cada persona dentro de la empresa.










