AMCP: que «por una inadecuada atención paliativa» no «haya pacientes que pidan la eutanasia»

María Belén Martínez Cruz es enfermera y presidenta de la Asociación Madrileña de Cuidados Paliativos (AMCP) desde 2019. En una entrevista con Diario Médico ha abordado la situación de la atención paliativa en la Sanidad española, que corre el riesgo de quedar desplazada por la Ley de la eutanasia que prepara el Gobierno de PSOE y Podemos.

Martínez, entre otras cuestiones, afirma que la falta de especialización impide el progreso de los cuidados paliativos.

En el supuesto de que se aprobara el proyecto de Ley, la enfermera considera que «incluso con los mejores cuidados paliativos siempre habrá personas que soliciten la eutanasia». Pero denuncia que «lo que no podemos consentir es que por una inadecuada atención paliativa haya pacientes que soliciten la eutanasia».

«Esto nos lleva a seguir luchando porque haya equidad en la atención -según la presidenta de la AMCP-, porque se pongan los recursos necesarios teniendo en cuenta no solo la población, sino también la dispersión geográfica y las necesidades de dicha de población según sus características demográficas, que los equipos específicos de cuidados paliativos estén formados por profesionales preparados en cuanto a conocimientos y experiencia; de aquí el exigir la regulación de las profesiones dedicadas a este ámbito».

Por ello, hay que apostar «por una atención individualizada e integral de todos los pacientes que la precisen, independientemente de su edad o su patología, así como la atención a las familias y al duelo… Y todo esto implica políticas activas que potencien este tipo de atención».

Desde esta sociedad científica apuestan e insisten en el desarrollo de una Ley Nacional de Cuidados Paliativos. Una Ley que ya lanzó ciudadanos en trámite parlamentario, pero que está siendo arrinconada por la de la eutanasia.

«Los Cuidados Paliativos son un derecho y forman parte de los servicios que debe asegurar el Sistema de Salud Público, pero exigimos que esto sea una realidad igual en todo el territorio español y que no dependa de la sensibilidad del político de turno», afirma Martínez.

«Los planes autonómicos no siguen una perfecta alineación con la Estrategia de Cuidados Paliativos (que por cierto no se actualiza desde 2014) y existe gran diversidad entre unos y otros a la hora de plantear sus objetivos y líneas de acción -prosigue-. Sí es cierto que ya hay autonomías que tienen sus propias leyes que regulan la atención paliativa y al final de la vida, concretamente en la Comunidad de Madrid la Ley 4/2017, de 9 de marzo, de Derechos y Garantías de las Personas en el Proceso de Morir».

«Esto fue un avance importante en materia de Cuidados Paliativos, pero hay que decir que no nos consta que se haya llevado a cabo la evaluación de la ley. Según la disposición adicional primera, esta ley se debería haber evaluado al año de su puesta en marcha», continúa.

Es por eso que «es imperativo que se evalúe cómo se está muriendo en la Comunidad de Madrid, entre otras cosas porque conocer el nivel de satisfacción de los madrileños en este sentido nos haría avanzar para mejorar».

También, llama la atención sobre el déficit de especialistas en atención paliativa: «el documento EAPC Atlas de Cuidados Paliativos en Europa 2019, que realiza una revisión de estos cuidados en el continente europeo, sitúa a España en el puesto 31 de los 51 países europeos analizados en cuanto a servicios por habitante, al mismo nivel que Georgia, Rumanía, Letonia o República Checa».

En este sentido, España cuenta con 260 recursos específicos, siendo superada por Alemania (914), Reino Unido (860), Francia (653), Polonia (587), Italia (570) y Rusia (321), países que concentran el 47 por ciento del total.

La EAPC recomienda «dos servicios especializados de Cuidados Paliativos por cada 100.000 habitantes (1 Servicio de Atención a Domicilio y un equipo del hospital)».

A juicio de Martínez, para lograr más equidad en el acceso a la atención paliativa «hay que tener en cuenta criterios como cobertura, efectividad del acceso, disponibilidad de los recursos físicos a la hora de hacer el reparto de los servicios». Porque desde la experiencia profesional «podría decir que las ratios dependerán de la complejidad que tengan los pacientes. En un momento determinado 1 o 2 pacientes pueden necesitar prácticamente el total de horas de una jornada laboral para conseguir una atención de calidad».

Los cuidados paliativos también mejoran la calidad de vida de los enfermos y alivian cargas y ansiedades en familiares y cuidadores, interrogada sobre si cree que la sociedad conoce sus ventajas, Martínez responde que son «los grandes desconocidos para la población. Se desconoce cómo funcionan, qué ofrecen y cuál es la forma de acceso a ellos».

«La sociedad lleva dando la espalda al proceso de morir mucho tiempo -prosigue- y, como todos sabemos, los cambios sociales llevan consigo tiempo, esfuerzo y constancia. Desde la Secpal y el resto de sociedades científicas de las diferentes autonomías, así como instituciones públicas y privadas, se hacen esfuerzos en este sentido para naturalizar la muerte, para poner en valor el cuidado del final de la vida y la atención al duelo».

Con un total de 306 socios (un 33% de ellos enfermeras y un 44% médicos) , la AMCP está formada por profesionales que atienden las diferentes necesidades paliativas del paciente y su familia en todas las esferas de la vida: la física, la emocional, la social, la espiritual y la cultural, como enfermeras, médicos de diferentes especialidades, psicólogos, técnicos auxiliares de enfermería, trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, asesores espirituales y musicoterapeutas.

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