Chavismo y Trumpismo: carceleros de la soberanía venezolana (II)

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En sus inicios, para sortear los escollos en el concierto de la OEA, donde su legitimidad de desempeño como presidente de Venezuela ya estaba siendo fuertemente cuestionada desde 2002, Chávez optó por flexibilizar nuestra posición ante la ocupación británica del Esequibo, en la que se había subrogado el Estado guyanés.

Con esta actuación, perfectamente alineada con la creación de PETROCARIBE (empresa pantalla para comprar conciencias a cambio de petróleo venezolano), el régimen chavista solo persiguió granjearse apoyos de los pequeños países de la CARICOM —de la que es parte fundamental Guyana— con el fin último de enmarañar la capacidad de respuesta por parte de la OEA.

Pero, muy hábilmente, el régimen vendió estas maniobras a sus inexcusablemente desprevenidos electores como si se tratara de un ‘generoso esfuerzo en pro de la integración latinoamericana y caribeña’. Resultado: una lamentable afectación de nuestra posición reivindicativa histórica con respecto a la soberanía territorial sobre el Esequibo, lo cual estamos pagando con el fortalecimiento de la posición guyanesa en los últimos tiempos.

Asimismo, en principio por camaradería ideológica marxista y luego por los negocios ilícitos que le caracterizan, el régimen chavista permitió —y sigue permitiendo hasta ahora— las impunes operaciones de la guerrilla colombiana en territorio nacional. Ya no se les combate en la frontera como ocurría en tiempos de nuestra democracia; todo lo contrario: se consiente deliberadamente su presencia y operaciones dentro del territorio nacional. Constituye hecho notorio comunicacional el que la guerrilla colombiana ha penetrado tan profundamente el espacio territorial venezolano, que ha llegado a operar incluso en el arco minero del Orinoco, a varios cientos de kilómetros de la frontera colombo-venezolana.

Por otra parte, cabe resaltar también que, en las últimas décadas, la comandancia de la FAN (Fuerza Armada Nacional) ha llegado a tener injerencia cubana. Militares del régimen caribeño han ingresado en territorio venezolano, y algunos de sus oficiales han estado ejerciendo comando efectivo. Al amparo del régimen, estos agentes del castrocomunismo han apresado y torturado a militares patriotas venezolanos.

Asimismo, algunos extranjeros han ocupado altos cargos y magistraturas del Estado venezolano; como, por ejemplo, Alex Saab, ciudadano colombiano, quien ejerció como ministro y embajador; y el general cubano Ramiro Valdez, a quien se le comisionó la gestión del sector eléctrico nacional.

Algo más grave aún: el mismísimo Nicolás Maduro llegó a ocupar la presidencia de la República sin haber demostrado nunca su ciudadanía venezolana, y habiendo muy fundadas sospechas de su nacimiento fuera de nuestro suelo patrio. Y, por otra parte, grupos terroristas islámicos también operan con impunidad en determinados espacios del territorio nacional. Todo lo cual ha sido planificado y/o tolerado por el mismísimo régimen que, falsariamente, ha alzado desde sus inicios la bandera de la “soberanía nacional”.

Chavismo y Trumpismo: carceleros de la soberanía venezolana (I)

@JGarciaNieves

El Esequibo no es solo un conflicto territorial; es una prueba de cómo las decisiones políticas pueden influir en los intereses permanentes de un país. #Venezuela Compartir en X

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