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Este mundo convulso de desapego, despreocupación y soledad interna

En relación a los momentos que estamos viviendo de alarma, preocupación ante los avatares que estamos sufriendo por la inestabilidad de los bloques  geoestratégicos y del egoísmo impreso en el ser humano; algunos mandatarios preocupados del poder, el dinero y la gloria hacen que este mundo se desmorone por no pensar en lo que realmente interesa, la paz, el progreso y el bienestar de todos.

La esclavitud moderna y la ignorancia voluntaria a las que nos sometemos originan a diario ese desapego y despreocupación que hace que cada vez estemos más solos en nuestro interior, y más desconfiados en nuestro exterior. Justificamos en algunos momentos, para intentar ser más auténticos, más razonables, mejores; sin embargo, se nos olvida de inmediato y volvemos al engranaje irracional y miserable, al que a diario estamos acostumbrados en nuestra sociedad.

¿No hay forma de transmitir en los medios de comunicación, en las aulas, que debemos cambiar la trayectoria que llevamos, para conseguir una convivencia en paz?

Nos planteamos la felicidad, la solidaridad, la paz, el amor al prójimo. Todos tenemos la necesidad de transmitirlo, pero esa capa de barniz que tenemos encima (egoísmos, disputas, rencores, codicias) nos lo impide. A veces, asoma el disolvente y de forma momentánea disuelve esa capa y aparece realmente la esencia pura del ser humano, que es la que nos debe distinguir de cualquier otra especie.

¿Por qué esa esencia del ser humano no se mantiene?

Eminentes pensamientos fluyen e iluminan nuestras mentes… perdonemos, no sintamos el agravio, ni el odio. “El perdón es una decisión, no un sentimiento”, “perdonando tendremos paz y la tendrá el que nos ofendió”.

¿No es posible que en los conflictos que tenemos actualmente en nuestro planeta, se llegue al entendimiento y al perdón, olvidando la ofensa y el odio?

Sin lugar a dudas, hay muchas formas de destruirnos, y solo una para vivir, esta es la que nos falta en nuestra sociedad, el ofrecernos y darnos a los demás sin esperar nada a cambio, en cualquier puesto que ejerzamos.

Hay muchas formas de destruirnos, y solo una para vivir, esta es la que nos falta en nuestra sociedad, el ofrecernos y darnos a los demás sin esperar nada a cambio, en cualquier puesto que ejerzamos Clic para tuitear

 

 

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