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Las nuevas trampas de los pedófilos

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El mal se adapta, aprende y se sirve de las herramientas más modernas para dañar a los más indefensos.

Así lo subraya el último informe anual de Meter, la asociación fundada en 1989 por el padre Fortunato Di Noto para la protección de la infancia, presentado en Roma el 24 de febrero y elaborado con datos de 2025.

El documento nace del trabajo del Observatorio Mundial contra la Pedofilia (Osmocop), que durante el año pasado volvió a rastrear la red e identificar una cantidad enorme de material ilegal.

Los números no son estadísticas frías: describen vidas reales heridas. Meter habla de 785.072 fotos y 1.733.043 vídeos de pornografía infantil, con “abuso real” cometido contra niños y adolescentes.

Esta precisión, “abuso real”, no es un detalle técnico, en tiempos de inteligencia artificial se hace necesario distinguir entre violencia física directa y contenidos generados o manipulados digitalmente. Pero sería un error pensar que lo “digital” no deja cicatrices.

Uno de los fenómenos que más crece —ya detectado en 2024 y confirmado en 2025— es el de los deepnudes: imágenes alteradas mediante IA para “desnudar” a una persona a partir de una fotografía real.

Meter identificó 8.213 víctimas infantiles de deepnude solo en 2025. Aunque aquí no haya contacto físico, la herida existe: el menor de la foto original sufre una violación de su identidad, su rostro es “tomado” y sexualizado sin consentimiento, y la difusión de esa falsificación puede desencadenar vergüenza, aislamiento, ansiedad y, en casos extremos, gestos desesperados.

Además, estas imágenes alimentan un mercado: aumentan la demanda y contribuyen a un proceso aún más peligroso, la normalización de la pedofilia, como si el abuso pudiera convertirse en “contenido” consumible.

¿Dónde se mueve hoy esta red de captación y distribución? El informe recuerda que, junto a espacios menos accesibles como la Dark Web, los agresores aprovechan plataformas cotidianas: apps de mensajería y redes sociales.

En 2025, Meter detectó 655 grupos dedicados a la solicitud mediante perfiles falsos y al intercambio de material de abuso.

La mayoría se encontró en Signal (451 grupos, 69%), seguida de Telegram (145, 22%); luego aparecen Instagram (23), Viber (14), WhatsApp (12) y otras plataformas.

El cifrado fuerte, pensado para proteger la privacidad, se convierte también en obstáculo para identificar delincuentes: por eso Meter llega a describir Signal, pese a sus políticas internas, como un “refugio seguro” para pornógrafos infantiles.

En la difusión de deepnudes, Telegram aparece como canal principal, seguido de Signal.

El informe añade un dato inquietante: Grok, una IA desarrollada por una de las empresas de Elon Musk, habría sido responsable del 14% de esas imágenes falsas detectadas (1.121). A la vez, las redes sociales funcionan como “puentes”: comentarios en plataformas como TikTok y X se usan para insertar enlaces hacia contenidos externos, sorteando controles y facilitando la “migración” del grupo cuando una sala digital es cerrada.

El acceso, explica Meter, nunca es directo. Es un sistema por etapas, diseñado para evadir vigilancia. En muchos casos, antes de entrar al canal “definitivo” se exige un “tributo”: subir material nuevo o realizar acciones específicas para demostrar “lealtad”.

Es una lógica perversa, convertir al curioso en cómplice activo. Frente a esto, la denuncia no es solo obligación legal; es una forma de caridad hacia las víctimas y de defensa del bien común.

En 2025, Meter envió 1.106 protocolos a la policía y, desde 2008, sus informes han contribuido a 25 operaciones policiales.

Un punto especialmente urgente del informe es el mundo del juego online, donde millones de menores pasan horas cada semana.

Meter pone el foco en Roblox a partir de una encuesta a 467 niños de 9 a 11 años: el 70% reconoce incurrir en riesgos dentro de la plataforma, desde exposición a contenido sexual inapropiado hasta amenazas, ciberacoso y manipulación.

Y un dato clave: el 45% declara intentos de solicitud, pero solo el 10% es consciente de ello y conoce el fenómeno. Muchos confunden la manipulación con simples intentos de robo de identidad virtual. Meter advierte que riesgos similares existen en todas las plataformas de juego online y ofrece recomendaciones concretas a las familias.

El informe también registra deformaciones que muestran hasta dónde llega la deshumanización: el fenómeno de la “pedomama”, abusos cometidos por mujeres —a veces madres, según contextos observados— con 320 fotos y 11.240 vídeos hallados en Signal, Telegram y Viber.

Y otra tendencia creciente: el abuso de menores sobre menores, a menudo de varones hacia otros varones, que incluye difusión no consentida de imágenes (reales o manipuladas) y chantaje sexual.

Proteger a la infancia es un deber moral: exige educación afectivo-sexual acorde a la dignidad humana, acompañamiento real, vigilancia prudente (no invasiva, pero presente), y una cultura que no trivialice el cuerpo ni convierta la vulnerabilidad en mercancía.

Meter renueva su llamamiento a instituciones y medios para que aporten en esta batalla. Y recuerda algo fundamental: existen caminos de sanación. Su centro de escucha atiende cada año a menores que buscan curar heridas.

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