fbpx

San Eustorgio y las reliquias de los Reyes Magos

COMPARTIR EN REDES

La historia de las reliquias de los Reyes Magos es un fascinante entramado de fe, tradición y vicisitudes políticas que atraviesa los siglos.

Uno de sus capítulos más singulares se desarrolla en la Basílica de San Eustorgio, en Milán, donde aún hoy se conservan algunos restos atribuidos a los célebres visitantes de Belén.

El origen de esta presencia se remonta al siglo IV, cuando San Eustorgio, arzobispo de Milán entre 343 y 349, recibió un regalo extraordinario del emperador Constantino: un enorme sarcófago de piedra que contenía las reliquias de los Reyes Magos.

Estos restos habrían sido hallados por santa Elena, madre del emperador, durante su peregrinación a Tierra Santa y posteriormente depositados en la Basílica de Santa Sofía en Constantinopla.

Desde allí fueron enviados a Milán como un gesto de honor hacia la creciente comunidad cristiana de la ciudad.

Según la tradición, cuando Eustorgio desembarcó en los Abruzos y emprendió el camino hacia Milán, transportaba los restos en una gigantesca urna tirada por bueyes. El plan era llevarlos a la basílica de Santa Tecla, pero al llegar a la zona donde hoy se encuentra la basílica que lleva su nombre, los animales se detuvieron y se negaron a continuar.

El arzobispo interpretó este hecho como una señal divina, por lo que decidió edificar allí mismo un nuevo templo para albergar tan precioso tesoro. Él mismo quiso ser enterrado junto a las reliquias, iniciando así un vínculo indisoluble entre la ciudad y los Magos de Oriente.

Un espacio sagrado desde tiempos romanos

La basílica se levantó sobre un área funeraria que se remonta a los siglos III y IV d.C., donde coexistían tumbas paganas y cristianas. San Ambrosio se refería a este lugar como el Cementerio de los Mártires, testimonio de la profunda espiritualidad que impregnaba la zona ya en época romana.

A lo largo del siglo XIII, varias reformas transformaron profundamente el complejo, hasta que en 1220 los monjes dominicos se establecieron en un convento construido junto a la basílica. Sus aulas llegaron a funcionar como sede universitaria y también del tribunal de la Inquisición.

Con el tiempo, los dominicos abandonaron el lugar para instalarse en Santa María delle Grazie, donde Leonardo da Vinci pintaría su célebre Última Cena.

El antiguo convento sería posteriormente restaurado y convertido en el actual Museo Diocesano.

Saqueo y dispersión: el viaje a Colonia

El destino de las reliquias dio un giro brusco en 1164, cuando, durante el saqueo de Milán, el emperador Federico Barbarroja se apropió de los restos mortales de los Reyes Magos.

Su canciller, Rainald von Dassel, los trasladó a la catedral de Colonia, donde permanecen hasta hoy en un magnífico relicario medieval que atrae a miles de peregrinos.

En San Eustorgio quedó únicamente el gran sarcófago vacío y una medalla que, según la tradición, habría sido elaborada con parte del oro ofrecido por los Magos al Niño Jesús.

No fue sino hasta inicios del siglo XX cuando el cardenal Andrea Carlo Ferrari logró que una pequeña porción de las reliquias regresara a Milán: dos peronés, una tibia y una vértebra, conservadas actualmente en un arca cercana al sarcófago original.

La presencia de los Reyes Magos se anuncia incluso desde el exterior del templo: en lo alto del campanario brilla una estrella de ocho puntas, símbolo del cometa que, según los evangelios, guio a los Magos hasta Belén.

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.