Siempre hay tiempo para un cuento

Educación

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Llega el periodo de tutorías iniciales donde vemos el aula de nuestros hijos, nos explican la metodología de las clases, ponemos cara a los tutores, etc.

Como padre de familia numerosa, a «algunas» reuniones he asistido. Sin embargo, hubo algo que me llamó la atención sobre lo que dijo la profesora de una de mis hijas:

siempre hay tiempo para un cuento».

Un día en mi casa hice una prueba: a una de mis hijas más pequeñas le puse la televisión y un cuento.

Para mi sorpresa, la niña eligió el cuento y se puso a «leerlo».

¿Por qué un cuento es capaz de llamar la atención de una niña y no la pantalla?

La televisión es un conjunto de imágenes que se muestran al niño de manera unidireccional; lo que a larga, conlleva pasividad. El cuento, en cambio, incluso cuando está impreso, hay una relación. Las palabras impresas o narradas son un puente de comunicación en el que el autor tiene que ser interpretado.

​Además, para leer o escuchar un cuento, el niño tiene que utilizar su imaginación, su deseo y su razón. El cuento despierta el corazón.

​También, el niño no busca meramente entretenerse; busca entender qué es el mundo y cuál es su lugar en él. Los cuentos están hechos de símbolos que dan respuesta a su búsqueda de sentido.

Según Luigi Giussani en una de sus obras «Educar es un riesgo» responde a la pregunta: la naturaleza del atractivo y el concepto de experiencia.

Para el autor, el hombre y el niño están constituidos por la necesidad de verdad, de belleza, de justicia y de felicidad. Todo lo que se le presentan en la vida es educativo (o atrae su atención) en la medida en que corresponde a dichas.

​Si la niña eligió el cuento frente a la televisión, fue porque el relato con su misterio, sus personajes y su trama, se le presentó como una presencia provocativa que apelaba directamente a su «yo».

Mientras que la pantalla suele reducir al niño a un espectador pasivo de estímulos mecánicos, el cuento activa el dinamismo del corazón humano: despierta el asombro y pone en marcha la razón en busca de un significado.

Como diría Giussani: el atractivo de un objeto educativo reside en que sea capaz de hacer vibrar las preguntas últimas de la persona, reconociendo que el corazón es el gran protagonista de la experiencia.

Volviendo a la tutoría, esa frase que dijo la tutora en la reunión contenía una sabiduría que debería ser heredada por nuestros niños, nuestros jóvenes. Y sobre todo, que los centros educativos cuenten con maestras que lleven a su plenitud la enseñanza de la verdad.

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