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9 preguntas a Núñez Feijóo

Con la elección de Núñez Feijóo como nuevo presidente del Partido Popular se abre un nuevo tiempo político para este partido. Si bien su contenido, por las declaraciones formuladas hasta ahora, inciden sobre todo en el talante y en la forma de hacer política, que no es poco, porque en esta noble -en teoría- práctica las formas son fundamentales.

La única concreción en cuanto a los contenidos políticos se sitúa en la rebaja de impuestos. La sensación, pero solo es eso y es demasiado pronto para decir más, es que, junto con aquel aspecto fiscal, la gran bandera del PP será la de la gestión. Presentar como alternativa la promesa de una mejor gestión de la cosa pública. Esto también es encomiable, pero hay que decir que no basta en lo absoluto.

Centrarse en la gestión significa dos cosas: Dar por bueno todo lo legislado por el gobierno Sánchez y sus correspondientes desarrollos normativos, y asumir que no se tiene nada que ofrecer ante la crisis profunda que vive la sociedad española y sus instituciones políticas, empezando por los propios partidos y pasando por los tres poderes de la democracia.

Significa asumir la cultura hegemónica existente basada en la cancelación cristiana, la estigmatización de los católicos, el feminismo de género y las identidades LGBTI como políticas de estado, la liquidación por activa y por pasiva de la familia, las leyes de muerte y eugenesia al principio y al fin de la vida, y una enseñanza pública que liquida el derecho de los padre a la educación moral y religiosa de sus hijos, ahoga a la escuela concertada, a lo que deben unirse los continuados recortes en base a distintas leyes de la patria potestad, reduciendo la capacidad de los padres a una simple práctica de alimentación y alojamiento, sobre todo cuando se alcanza la edad de la adolescencia.

Si fuera así, y esperamos que no lo sea, significaría que el PP no tiene nada propio que decir ante la crisis cultural moral y antropológica que vive este país como consecuencia de las políticas emprendidas por Rodríguez Zapatero, consolidadas por Rajoy y desarrolladas al máximo por Sánchez.

Pero, entonces, quedaría claro que el Partido Popular confirmaría que no es realmente una alternativa política, sino un apéndice gestor de los dictados de la hegemonía cultural del progresismo.

Lo que pedimos, lo que es necesario, es una alternativa cultural a las políticas que se vienen haciendo y sobre esto es sobre lo que se ha de definir el PP. Por ello, y sin un afán de exhaustividad, se puede preguntar al nuevo presidente sobre si:

  1. ¿Haría lo mismo que Rajoy con Rodríguez Zapatero y asumiría todas las leyes que aquel aprobó sin reformar ni una? ¿Qué piensa modificar, en otro caso?
  2. ¿Va a hacer alguna cosa desde ahora mismo, porque no necesita gobernar para ello, para que, de una vez por todas, se resuelva el recurso de inconstitucionalidad sobre la actual ley del aborto, que presentó el propio Partido Popular hace más de 11 años al Tribunal Constitucional y duerme allí el sueño de lo injusto?
  3. ¿Mantendrá la ley de la eutanasia y el suicidio asistido, la reformará, la condicionará a un sistema garantista de ayudas paliativas para el cien por cien de la población y lo dotará de la financiación necesaria?
  4. ¿Recurrirá al TC la modificación del Código Penal que persigue castigar, incluso penalmente, a quienes en los entornos de las clínicas abortistas distribuyen información o rezan?
  5. ¿Recuperará todos los destrozos y recortes que se han cometido con la patria potestad a través de la legislación de Sánchez, como por ejemplo es el caso de la ley de la protección a la infancia, de manera que sea verdad que tal función y tal potestad existen, y velará por que se cumpla el principio constitucional del derecho de los padres a la educación moral y religiosa de sus hijos? Y en este sentido ¿se opondrá desde ahora a todos aquellos aspectos de la ley de educación que la vulneran?
  6. ¿Tiene un proyecto educativo propio, cuál es y a qué se compromete?
  7. ¿Exigirá que el fraudulento encargo del Congreso al Defensor del Pueblo para establecer una comisión que indague el delito de pederastia, pero solo si afecta a personas relacionadas con la Iglesia, se transforme en una comisión que realmente aborde el delito de la pederastia en todas sus dimensiones, y no tan solo en una parcela marginal y sesgada?
  8. ¿Desarrollará una política familiar que equipare el gasto dedicado a ellas con la media europea?
  9. ¿Núñez Feijóo, tiene algo que decir sobre la crisis de natalidad?

Es obvio que no son estas todas las cuestiones, el déficit de la sanidad, la prevención de las enfermedades religiosas, la ineficacia de la renda de ciudadanía, la necesaria reforma de la administración, para citar unos cuantos grandes capítulos, son cuestiones asimismo básicas.  Pero la citación practicada tiene la virtud de test porque permite reconocer si el PP es realmente una alternativa.

El Partido Popular confirmaría que no es realmente una alternativa política, sino un apéndice gestor de los dictados de la hegemonía cultural del progresismo Clic para tuitear
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