Argentina, 1985

Libertades

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Título original: Argentina, 1985

Título en España: Argentina, 1985

Año de lanzamiento: 2022

País: Argentina y Estados Unidos

Producción: Axel Kuschevatzky, Federico Posternak, Agustina Llambí Campbell, Ricardo Darín, Santiago Mitre, Santiago Carabante, Chino Darín, Victoria Alonso

Dirección: Santiago Mitre

Guión: Santiago Mitre y Mariano Llinás

Música: Pedro Osuna

Fotografía: Javier Juliá

Reparto: Ricardo Darín, Peter Lanzani, Alejandra Flechner, Carlos Portaluppi, Norman Briski, Héctor Díaz, Alejo García Pintos, Claudio Da Passano, Gina Mastronicola, Walter Jakob, Laura Paredes.

Distribuidora: A Contracorriente Films (España); Amazon Studios y Digicine (distribución internacional)

Sinopsis: La película narra el caso real del fiscal Julio César Strassera y su equipo durante el histórico Juicio a las Juntas, en el que se enjuició a los responsables militares del terrorismo de Estado impuesto en Argentina entre 1976 y 1983, marcado por desapariciones forzadas y torturas sistemáticas.

Existe algo profundo en nuestro ser, en lo más hondo de nuestro corazón, que nos empuja inexorablemente a alejarnos, de vez en cuando, de las complicadas fantochadas de la perfección y la maestría absoluta para sumergirnos en las cálidas aguas de lo abarcable y lo entretenido. Todos somos sibaritas y grandes entendidos, pero, después de un rato, Mozart empieza a caernos mal y los ojos se nos van, sin querer, hacia esa lista de reproducción “Grandes éxitos 2000 Remix”, porque somos así. Y donde estén Los Chichos y La Oreja de Van Gogh, que le den al austriaco, que ya hemos cumplido con nuestro ego.

Esta película es así, pero es que, además, es buena.

Es buena de una manera tan sutil que después de su visionado uno no termina de saber por qué le ha gustado tanto. Por eso, la mayoría de los críticos van a lo fácil: Darín. Es gracias a Darín, claro. Por descontado que Ricardo Darín hace un papelón y que carga con una parte importante del peso de la película, pero no lo hace solo.

Mitre se marca un peliculón y logra, con suma elegancia, una cinta redonda. Lo logra porque sólo utiliza productos de calidad, como los chefs:

  • Un guión basado en una historia real de gran relevancia, que no se pierde en complicadas literaturas, sino que se centra en mantener el ritmo y en tenernos enganchados a la pantalla, ya sea sacándonos una sonrisa o una lágrima mientras nos regala diálogos (o monólogos en este caso) que casi nos levantan de la butaca. Tampoco se preocupa de ser absolutamente imparcial (no es un documental) o de abarcar toda la complejidad de aquel duro episodio de la vida de la República Argentina, pero cumple con la que, creo, es su función, que es darla a conocer y abrir una puerta a la memoria;
  • Un momento muy adecuado para esa historia, apelando a dos generaciones e incluso tres al mismo tiempo, de manera que tanto el nostálgico como el curioso quedan satisfechos;
  • Un reparto excepcional, todos ellos, con una interpretación para el recuerdo, destacando aún más si cabe Ricardo Darín, Alejandra Flechner, Peter Lanzani y mi favorito: Santiago Armas. La química es simplemente espectacular;
  • Una puesta en escena deliberadamente hollywoodiense que nos encanta y egoístamente nos consuela durante los testimonios de las víctimas.
  • Una fotografía que queda marcada a fuego en nuestra retina con el fantástico uso de los primeros planos y los planos medios, con composiciones modernas que traen al hoy aquel episodio pero que, al mismo tiempo, es caballerosa, gentil, sin abrumarnos, cediendo protagonismo al resto de elementos;
  • Una ambientación y diseño de vestuario que nos trasladan a esa Argentina después de la dictadura y que contrasta con esa el estilo moderno y lleno de color de la composición.

Todas estas cosas cocina Santiago Mitre y queda un plato increíble. No una esferificación de caviar con espuma de pitiminí, no. Este filme es más bien una paella en familia un domingo, una de esas que se marca tu padre o tu tío que se sigue comentando varias reuniones familiares después.

Algún dato curioso:

  • Algunos de los fragmentos de la película que parecen material de archivo durante el juicio no son tal. Fueron rodados expresamente para el filme, con una cámara vintage Sony DXC-M3A Saticon ENG de los años ochenta, e integrados en el montaje para lograr un efecto aún más inmersivo.
  • El alegato final del juicio es una transcripción literal del auténtico.

 

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