Nacho y Natalia, un matrimonio joven con cuatro hijos, vivieron en Madrid uno de esos instantes que una familia recuerda para siempre. Durante el paso del Papamóvil, el Papa bendijo a sus hijos y tomó en sus manos a la pequeña Almudena, de apenas cuatro meses.
¿Nacho, Natalia, cómo es vuestra familia?
Tenemos 32 y 33 años. Nos conocimos en la Universidad hace once años y, hace ocho, comenzamos la aventura de formar nuestra familia. El primero en llegar fue Rodrigo, que tiene 8 años; después Gonzalo, de 7; más tarde Emma, de 2; y, por último, para completar esta maravillosa “locura”, llegó la pequeña Almudena, que ahora tiene 4 meses.
¿Cómo acabasteis en el lugar donde el Papa bendijo a vuestra hija?
Estábamos esperando la llegada del Santo Padre al Movistar Arena, aunque no sabíamos muy bien si iba a pasar por aquella calle. Nos habían dicho que, por motivos de seguridad, el recorrido podía haber cambiado. Aun así, sentíamos que teníamos que quedarnos justo allí. No sabíamos que Dios nos tenía preparado un regalo tan grande: la bendición de nuestra bebé.
¿Qué ocurrió cuando se acercó el Papamóvil?
Según se iba acercando, los niños comenzaron a ponerse muy nerviosos. La gente que teníamos delante fue muy generosa y dejó que ellos pasaran a primera fila, y yo me puse con ellos para tenerlos cerca. Nacho se quedó detrás con Almudena, que estaba dormida, pero de repente, casi por impulso, me dijo que la cogiera para que también estuviera con nosotros.
¿En qué momento os disteis cuenta de que el Papa se había fijado en vosotros?
El Papa se paró justo delante de nosotros, aunque al principio se giró hacia el otro lado de la calle para saludar. Entonces una familia se acercó un poco más de lo permitido y eso llamó su atención. Gracias a eso, el Santo Padre se fijó en nuestros pequeños. Primero los bendijo desde el Papamóvil y después indicó a su guardia que cogieran a nuestra pequeña para acercársela y bendecirla.
¿Qué sentisteis al ver a Almudena en manos del Santo Padre?
No nos lo podíamos creer. Además de bendecir a todos los niños, tenía a nuestra bebé en sus manos. En ese momento solo podíamos dar gracias por lo que estaba sucediendo. Cuando me devolvieron a Almudena, me giré con lágrimas en los ojos y vi a Nacho igual de emocionado, diciéndome: “¡El Papa ha bendecido a Almudena!”. Nos abrazamos todos. Fue un momento de emoción, de gratitud y de amor que no se puede explicar.
¿Cómo lo vivieron los niños?
Después les explicamos lo que había pasado y la suerte inmensa que teníamos de haber vivido ese momento. Todavía seguimos sin creérnoslo. Los mayores no dejaban de besar a Almudena y le repetían: “Que te ha cogido el Papa”. Para ellos también ha sido algo muy grande, aunque quizá con los años lo entenderán todavía mejor.
Almudena no será consciente ahora de lo que ha vivido. ¿Qué le contaréis cuando sea mayor?
Le diremos que fue una afortunada entre millones de personas que acogieron al Papa durante su visita. Le explicaremos que lo que le sucedió fue un regalo de Dios, un regalo que tendrá que aprovechar durante toda su vida. Y le enseñaremos a dar gracias por haber sido tan bendecida.
¿Sentís que la bendición fue solo para Almudena o para toda la familia?
Aunque la bendición la recibió Almudena, el abrazo del Santo Padre y de Dios lo recibimos todos. Nos llenó el corazón. Personalmente, en ese momento solo podía pedir que protegiera a nuestros hijos y que los mensajes que el Papa nos ha dejado en este viaje los acogiéramos todos en el corazón.
¿Qué mensaje del Papa os lleváis especialmente?
Nos quedamos con esa llamada a alzar la mirada. Ojalá, en los momentos de ruido, cuando nos sintamos perdidos o cuando lleguen las dificultades de la vida, sepamos acordarnos de ese abrazo y volver al Santo Padre, a la fe, a Dios, para ser valientes y levantar la mirada.
¿Qué ha significado para vosotros este momento?
Ha sido un privilegio y un regalo incalculable. Algo increíble. También nos ha ayudado a recordar que todo pasa por algo y que siempre hay que confiar, porque el Señor tiene unos planes para nosotros mucho más grandes de lo que podemos imaginar.









