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Cómo saldremos adelante

Todos queremos salir adelante, y vamos a seguir adelante. Pero ¿cómo? Todos nos lo preguntamos, hasta cuando vamos al retrete o nos miramos al espejo. Hay distintas propuestas y contrapropuestas, pero lo importante es que sean realistas. Porque si para salir adelante nos cargamos el planeta, pues el pastel se acabará en seco. ¿Es, pues, vivir en dique seco lo que propongo? Ni tanto ni tan calvo. Seamos sensatos.

“¡Socorro, que viene (o se va) el Gobierno!”, gritan unos. “¡Todos al garete!”, braman los del otro extremo. “¡A chupar del bote!”, saltan aquellos a los que ya ni les quedan pelos en la lengua… y así pasan horas, días y meses, y el pastel está aún por hacer. Porque es muy fácil protestar y acosar, pero eso no es parte de la solución, sino que aún lo enmaraña todo más.

Sí, señores, hagan paso, que la hora inclemente arrecia y el Gran Cambio (acosado por el climático y el post-pandémico y provocado por el desgobierno) nos forzará el pulso de manera tal que acabaremos todos con agujetas en los bíceps primero y rotura de ligamentos después. Total, la Gran Parálisis. Esa de la que ya no vamos a salir más que tan tocados del ala, que ya el salir adelante será mirar atrás. Será El Gran Parón (¿no nos ha bastado con la pandemia?: es un aviso).

Pues… que sí. Que las incógnitas se suceden: ¿Acaso no estamos ya parados? ¿Hay a la vista algo tanto más apetecible como el poder del desgobierno? ¿Queda alguien con criterio? ¿No será que ya están todos los desgobernados tan acoquinados que ya ni abren el pico? ¿Y si probamos a “hacer algo” (pero de verdad)? Y podríamos seguir, y seguir.

MORALEJA: Que sí, benditos del Padre, que sí que hay que plantarle cara a la bestia que nos acecha el pastel. Que toca ya, próximos al Último Aviso (¿o es este?), poner en orden nuestra sala de juegos y centrarnos en lo que de verdad importa, que es el corazón (porque por ahí nos gobiernan) y el bolsillo (porque por ahí nos cogen). Solo si nos damos la mano con amor desinteresado (es decir, ese que se da sin pedir nada a cambio) y si nos remangamos, solo así (SOLO ASÍ) saldremos adelante. (Con perdón).

Hay que poner en orden nuestra sala de juegos y centrarnos en lo que de verdad importa, que es el corazón (porque por ahí nos gobiernan) y el bolsillo (porque por ahí nos cogen) Clic para tuitear
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