fbpx

¿Es San Lucas el primer periodista de la era cristiana?

Cultura

COMPARTIR EN REDES

La aparición, durante el siglo XVI, de las primeras publicaciones impresas más o menos parecidas a los diarios actuales no son el origen del periodismo; tampoco lo son la irrupción de otros canales de comunicación como radio, televisión o Internet. Más allá de los mecanismos, de la forma de trabajar, de las técnicas y de las intenciones de cada uno, lo que hemos hecho siempre y queremos seguir haciendo los periodistas es explicar de la mejor manera posible unos hechos determinados después de reunir las datos pertinentes. Por tanto, se trata de una actividad tan antigua como las primeras civilizaciones, en las que las noticias se transmitían las noticias de forma oral. ¿Quién es el primer periodista?

Sin embargo, ciñéndonos a nuestra era cristiana, las primeras prácticas periodísticas que encontramos son fruto del impacto de la figura de Jesús de Nazaret en la sociedad de su tiempo y están recogidas en los Evangelios. Así, los principales datos —niñez, vida pública, predicación, muerte y resurrección— de la vida de este judío pobre y sencillo del siglo I que revolvió los fundamentos y tradiciones de la fe hebraica con su mensaje de solidaridad radical hacia los más necesitados, se encuentran en estas narraciones, obra de los cuatro evangelistas reconocidos por la Iglesia: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

El evangelio de Lucas, escrito alrededor del año 85 d. C., tiene un origen y características singulares que permiten abordar en clave periodística la figura del autor, judío helenista, nacido probablemente en una ciudad importante de Anatolia y versado en la Escritura judía. «Su manera de encarar la narración de los hechos relacionados con la vida y la Pasión de Jesús, así como de las primeras comunidades cristianas, ha sido considerada muy distinta del resto de evangelistas», asegura el biblista Joaquim Malé. “Más allá de que Juan compone un evangelio sui generis, Marcos y Mateo siguen unos patrones marcadamente teológicos que Lucas desafía en ciertos momentos. Por eso algunos han comparado su labor de búsqueda de fuentes –algunas probablemente orales– con la tarea periodística”, añade.

El encargo de Teófilo

Curioso intelectualmente por lo que no entendía, se cree que el sumo sacerdote Teófilo, vinculado a una familia sacerdotal que habría perseguido a muerte a los primeros cristianos de Jerusalén, habría buscado información precisa y explicaciones de la vida de Jesús en un erudito como Lucas , que vivió de forma más o menos cercana los eventos que rodean la vida de Jesús y las primeras comunidades cristianas.

Es por esta razón que en el prólogo de su evangelio, Lucas, dirigiéndose a Teófilo, afirma: “Habiéndome informado minuciosamente de todo desde los orígenes, he decidido escribirlo en una narración ordenada, para que constates la solidez de la enseñanza que has recibido”. La necesidad de llevar a cabo una investigación esmerada era debida principalmente a que Lucas, a diferencia de Marcos, Mateo y Juan, no acompañó a Jesús.

“Este evangelio es un conjunto de relatos de testigos presenciales y de narrativas de María de Nazaret, directamente de ella o quizá de personas que convivieron allí muchos años. Se nota que son testigos porque aportan detalles que suelen impresionar a quienes presencian una determinada situación”, sostiene el periodista Juan Vicente Boo, corresponsal del diario ABC en el Vaticano durante veintitrés años.

Sin embargo, poco se sabe sobre las diversas fuentes de las que se sirvió Lucas para reconstruir el pasado y presentarlo de nuevo en su Evangelio. “Lluc no nos informa cuáles son las fuentes consultadas, porque esto es algo muy moderno, así que desconocemos exactamente dónde pouó la información que proporciona su relato”, afirma Malé.

Sin embargo, la tradición dice que Lucas habría sido médico, lo que, según Boo, explica que tenga una visión más positiva de los médicos que otros. “Lugar incluye muchos detalles anatómicos y, en las referencias a las curaciones, se nota que ha preguntado. Y lo mismo hace en Los hechos de los apóstoles, donde parte de la historia que comparte con Pablo, en viajes, la explica como ‘nosotros’, y lo que no comparte, lo explica de otra forma. De modo que Lucas es el perfecto periodista”, concluye el vaticanista.

¿Podemos hablar, pues, de Lucas como del primer periodista de la era cristiana? “Bueno podríamos hacerlo, con el entendimiento de que Lucas no fue exactamente el primero. Antes de que el de Lucas ya estaba el evangelio de Marcos e, incluso antes, el epistolario de Paz de Tarso”, aclara Malé. “Como sea –prosigue–, es cierto que Lucas tiene un estilo propio que pretende distanciarse del resto de escritos de los primeros tiempos del cristianismo. La suya no es una composición que podamos llamar sólo evangelio, sino que es el fruto de una investigación cuidadosa dirigida a un personaje muy concreto y con un fin muy claro. Debemos hablar de una demostración”.

Los hechos de los apóstoles

Cada 18 de octubre se celebra San Lucas, pero ¿qué más sabemos de él? Aparte de lo que ya hemos dicho, también se sabe que habría acompañado a san Pablo en alguno de sus viajes. La experiencia dio lugar a la escritura de los Hechos de los apóstoles, obra que describe la época de los apóstoles y los inicios de la vida de la Iglesia y que está considerada como la segunda parte del evangelio de Lucas.

Relato con características literarias y narrativas históricas, los Hechos narran cómo funciona el cristianismo a través de un viaje desde el centro de Jerusalén hasta el centro de Roma. Aunque su verdadero protagonista es el Espíritu, los hechos pueden ser leídos, al menos en parte, como literatura de viaje teniendo en cuenta las múltiples peripecias de Pau. «Los Hechos de los apóstoles se inspiran en gran parte en la literatura profana griega y son, bien mirado, la obra más mediterránea del Nuevo Testamento y, por extensión, de la Biblia entera», subraya Malé.

Biblista «por devoción», el escalense Joaquim Malé destaca la finura del estilo literario de Lluc. “Sus recursos lingüísticos –sostiene– son mucho más elaborados que otros escritos del Nuevo Testamento. Aparte de esto, es evidente que la labor de investigación que hizo Lucas le llevó a conocer más y mejor su contexto sociohistórico y, por tanto, a ser más preciso a la hora de nombrar la realidad de sus días. Podríamos decir que otros escritores del Nuevo Testamento son menos pulidos, en lo que se refiere al estilo y la lengua”.

“Lluc tiene el gran valor de haber creado una obra que llena de sentido la realidad vivida, que es capaz de presentar unos acontecimientos de forma comprensiva, didáctica y significativa a un público muy diverso. Esto, diría, es una virtud que no todo el mundo puede esgrimir. Y, sólo por eso, ya vale la pena prestar toda la atención del mundo al estilo ya la obra de san Lucas”, remarca Malé.

En el vuelo de regreso a Roma después de un viaje del papa Francisco, Juan Vicente Boo, preguntó a Jorge Mario Bergoglio qué es esencial en el trabajo de un periodista. “No perder detalle y explicar objetivamente lo que ocurre”, respondió el pontífice. “Fíjate qué frase tan simple –concluye Boo–. Esto es el trabajo del periodista, y es lo que hace el evangelista Lucas, que va buscando y hablando con un montón de personas para después explicar lo que pasa”.


Este texto fue escrito por Jordi Pacheco en Report.cat

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.