¿RESUCITAR A FRANCO PARA GANAR LAS ELECCIONES?

COMPARTIR EN REDES

¿RESUCITAR A FRANCO PARA GANAR LAS ELECCIONES?

El «No pasarán», los fantasmas de la Guerra Civil y los escándalos judiciales vuelven a cruzarse en el debate político español. A las puertas del 29 de noviembre, cabe preguntarse si la democracia necesita recuperar las divisiones del pasado o el espíritu de reconciliación que hizo posible la Transición.

En nuestra viñeta, Pedro Sánchez visita a una pitonisa con una petición disparatada: resucitar a Franco. El dictador murió el 20 de noviembre de 1975. Cincuenta y un años después, su figura continúa ocupando un espacio considerable en la discusión política española.

La escena es una sátira (llena de magníficos detalles que Jucho sabe «describir» como nadie.. basta con ver el «resultado» de las cartas: Leire, Zapatero, el independentismo catalán…). No pretende describir una intención real del presidente (aunque si por él fuera, seguro que lo intentaría), sino plantear una pregunta sobre la comunicación política: ¿por qué la memoria de la dictadura sigue siendo un recurso tan poderoso para movilizar emociones y definir adversarios?

¿por qué la memoria de la dictadura sigue siendo un recurso tan poderoso para movilizar emociones y definir adversarios?

EL «NO PASARÁN» Y EL PESO DE LA HISTORIA

El «No pasarán» quedó asociado a la defensa republicana de Madrid durante la Guerra Civil. Es una expresión con una historia concreta, vinculada a una época de violencia, enfrentamiento y ruptura de la convivencia nacional. Conviene recordar a los votantes cristianos que, bajo la misma, casi 10.000 cristianos fueron asesinados por su Fe bajo ordenes del Partido Socialista Obrero Español y el Partido Comunista.

Su utilización contemporánea puede tener significados diferentes. Para algunos representa resistencia frente al autoritarismo; para otros, cuando se emplea contra adversarios democráticos, corre el riesgo de trasladar al presente la lógica de los bandos irreconciliables.

La cuestión no consiste en prohibir las referencias históricas, como la lamentable (y pre-constitucional) bandera republicana que vemos cada vez con más frecuente. Consiste en preguntarse si ayudan a comprender la realidad actual o si terminan simplificándola. Un adversario político no es necesariamente un enemigo de la democracia.

LA TRANSICIÓN NO EXIGIÓ OLVIDAR, SINO CONVIVIR

La Transición española fue posible gracias a acuerdos entre personas que mantenían profundas diferencias ideológicas y experiencias históricas muy distintas. No fue un proceso perfecto, ni eliminó todas las heridas de la dictadura y de la Guerra Civil. Tampoco exige que las víctimas renuncien a la verdad, la memoria o la justicia.

Pero dejó una enseñanza fundamental: las diferencias políticas podían resolverse mediante instituciones, elecciones, negociación y respeto a las libertades. Aquella generación comprendió que la convivencia democrática requería reconocer legitimidad a quienes pensaban de manera diferente. Hoy merece la pena recuperar esa lección.

LOS PROBLEMAS DEL PRESENTE NO DESAPARECEN CON LOS FANTASMAS DEL PASADO

España llega a las elecciones del 29 de noviembre con debates importantes sobre vivienda, economía, servicios públicos, organización territorial y calidad institucional. También con procedimientos judiciales de notable repercusión política:

La Audiencia Provincial de Badajoz condenó a David Sánchez, hermano del presidente, por prevaricación administrativa. Begoña Gómez afronta un procedimiento judicial en el que existen posiciones contrapuestas entre acusaciones y Fiscalía. Y el denominado caso Leire Díez investiga presuntas maniobras de interferencia en investigaciones judiciales, además de otras posibles irregularidades.

Son asuntos diferentes, con situaciones procesales distintas y si bien no corresponde anticipar condenas ni convertir las sospechas en hechos probados,  sí que debemos exigir que las instituciones investiguen con independencia, que las resoluciones se respeten y que los responsables públicos ofrezcan explicaciones cuando proceda.

La presunción de inocencia y la exigencia de rendición de cuentas no son incompatibles.

Pero es un hecho que Sánchez acude a estos comicios rodeado de escándalos, con un Partido, el PSOE, que está a punto de ser imputado por financiación ilegal y pertenencia a organización criminal y del el que, por acción, omisión y/o ineptitud, Sánchez eligió ser el máximo y único responsable, al auto-proclamarse lider absoluto del mismo. 

¿UNAS ELECCIONES SOBRE EL FUTURO O SOBRE EL PASADO?

En una campaña electoral es legítimo debatir sobre memoria democrática, derechos fundamentales y riesgos institucionales, pero, a su vez, esos debates deben apoyarse en hechos, propuestas y actuaciones concretas.

España necesita conocer qué plantean los distintos partidos para afrontar sus problemas actuales y qué garantías ofrecen para preservar el Estado de derecho. La ciudadanía tiene derecho a exigir respuestas sin que cada discrepancia se transforme en una batalla moral entre buenos y malos.

LA DEMOCRACIA NECESITA ALGO MÁS QUE BANDOS

Desde la Doctrina Social de la Iglesia, la política debe orientarse al bien común, al respeto de la dignidad humana, a la justicia y a la convivencia: Eso exige verdad, responsabilidad y prudencia.

También exige rechazar la corrupción, proteger la independencia judicial y respetar a quienes sostienen ideas distintas dentro del marco democrático. La memoria histórica tiene un lugar legítimo en nuestra sociedad. Pero su finalidad debería ser ayudarnos a comprender el pasado, reconocer a las víctimas y evitar que se repitan sus errores, sin manipulaciones ideológicas y sin pretender convertir a nuestros conciudadanos en herederos inevitables de enemigos de hace noventa años.

La viñeta de la pitonisa termina siendo una pregunta dirigida a toda la sociedad:

¿Necesitamos seguir resucitando los fantasmas de la Guerra Civil para discutir el futuro de España?

El 29 de noviembre los españoles están llamados a decidir democráticamente entre distintas propuestas políticas. Y quizá una de las mejores enseñanzas que podemos recuperar de la Transición sea esta: No necesitamos pensar todos igual para seguir viviendo juntos.

Jucho y Dani

Asociación Cristianos en Democracia

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.