Las elecciones estarán apretadas, y seguramente las gane el PSOE

COMPARTIR EN REDES

El pasado lunes, tras la convocatoria electoral, varias personas en la universidad (profesores y alumnos) me preguntaron qué creía yo que iba a pasar. No me había parado a pensarlo, pues no creo que sea yo quien deba dar un pronóstico, pero, como no quería dejar la pregunta sin respuesta, volví sobre los antecedentes y concluí que creo que serán unas elecciones ajustadas, pese a lo que digan las encuestas. Y, por supuesto, las derechas no van a superar los 200 escaños, como pronostican con torpeza los institutos demoscópicos (al servicio del bipartidismo, especialmente del PSOE, y dispuestos a hacer un ridículo aún mayor, si cabe, que el de 2023).

Mi respuesta se basa en los antecedentes más que en las encuestas, pues pienso que el mejor análisis consiste en acudir a la realidad de los votos. Y en 2023 las derechas (PP+Vox+UPN) sacaron unos 11.250.000 votos. Las izquierdas (PSOE+Sumar+ERC+Bildu+BNG) obtuvieron 11.800.000. Y el centro (Junts+PNV+CCanaria), algo menos de 800.000. Eso es lo que hay, y dudo que haya cambiado tanto. Para que las derechas saquen 200 escaños, haría falta que superasen los doce millones de votos y que se produjera una alta abstención de la izquierda. Y algo así no ocurrió ni siquiera con las grandes mayorías absolutas del PP (2000 y 2011).

Las casas de encuestas basan sus pronósticos en que la derecha está muy movilizada. Lo cual es cierto. Y, con suerte, podría superar los 11,5 millones de votos. Pero la duda es qué van a hacer los votantes tradicionales de izquierdas. La clave va a estar en su movilización o desmovilización (y, por tanto, en si Maricarmen, las acampadas y la huelga general siguen haciendo mella en ellos, pese a la mala vida que les ha dado la izquierda). Los resultados de Aragón, Andalucía o Extremadura se han debido a cierta desmovilización «zurda». Si les da por ir a votar, ganan.

Diría, entonces, que dependemos de la actitud de los votantes progresistas, que lo mismo dieron que quitaron el poder a Zapatero (en lo que un viejo catedrático ya fallecido, con quien manteníamos buenas tertulias universitarias, calificó de vileza). Votan o no según les va. Ahora no hay un 25 % de paro, como cuando cayeron ZP o Felipe, pero sí una carestía inédita (resultado, en buena medida, de cuarenta años de socialismo, aunque las derechas españolas no sean capaces de combatirla a lo Milei y, por ello, no esté tan clara la relación causa-efecto). Veremos cómo responden.

Hay que recordar que Sánchez ganó en 2023 un millón de votos respecto a 2019. No descarto que ahora gane otro millón más a costa de Sumar. Si tenemos en cuenta que el PP superó al PSOE por 300.000 votos en 2023, puede ocurrir que el PSOE sea la lista más votada (como pronostica Iván Redondo, a quien conviene leer para comprender la estrategia del PSOE: si luego pasan las cosas tal como han calculado en Ferraz, no debemos alegar sorpresa, pues ya lo han dicho).

Y es que hay que recordar que, en 2023, el PSOE obtuvo 7,8 millones de votos, Sumar, 3 millones, y las izquierdas nacionalistas, cerca de un millón. También hay que tener en cuenta que, en las recientes elecciones autonómicas, Adelante Andalucía obtuvo 400.000 votos (que en parte coinciden con los de votantes del PSOE en las generales). Si el Frente Amplio fracasa, el PSOE y las izquierdas nacionalistas (BNG, Bildu, ERC, Chunta, Compromís y Adelante Andalucía) podrían mantener ese electorado. O no…

Con lo cual, no descarto que, si se movilizan, las izquierdas superen los 12 millones de votos. La clave estará, pues, en si uno o dos millones de progresistas se abstienen por hartazgo. Si las derechas ganan, será por 178-180 escaños frente a 170-172. Nada de 200 escaños. Son habas contadas. No nos dejemos engañar.

Y, si no es así, será porque el país ha cambiado de verdad y la derechización ha pasado de una mera abstención de izquierdas a un desplazamiento real del voto. Algo que no descarto, pero que seguramente requiera diez años más. Por el momento, estamos más en la aritmética de 2015 que en la de 2035. Y por eso creo que, con los datos de los últimos diez años, lo normal será un nuevo resultado ajustado e incluso una victoria del PSOE.

Las encuestas no son urnas. La movilización, la abstención y el trasvase de votos pueden cambiar el resultado. ¿Y si las próximas elecciones generales fueran mucho más ajustadas de lo que pronostican los sondeos? Compartir en X

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.