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Viaje a Marruecos con Ayuda a la Iglesia Necesitada

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De vuelta de un magnífico viaje a Marruecos con otros compañeros de Ayuda a la Iglesia Necesitada, quiero compartir algunas reflexiones sobre este país de gran mayoría musulmana, donde está prohibido evangelizar por ley, pero donde la Iglesia hace presente a Cristo con su testimonio silencioso del amor de Dios y con la caridad.

Era la primera experiencia de viaje de voluntarios de ACN, éramos 12, de varios sitios de España.  Hemos ido en 2 coches desde Madrid, para abaratar costes: algunos acudimos allí, otros los recogimos por el camino hacia Tarifa. Después de 6 horas de viaje llegamos a Rabat, donde nos acogieron en una estructura del obispado.
Hemos estado en Rabat y Tánger, los 2 arzobispados de Marruecos: han tenido una disponibilidad increíble, acompañándonos a visitar centros sociales, iglesias, comunidades contemplativas, centros ecuménicos, dispensarios, obras en favor de los subsaharianos (tanto estudiantes, como migrantes que no pueden ni ir hacía Europa, ni volver a sus países) como la universidad de verano y un largo etc..  Además nos han hospedado y acompañado personalmente.

Ha sido precioso ver en directo la labor de Ayuda a la Iglesia Necesitada: el ascensor para que 3 hermanas muy mayores de las Carmelitas Descalzas de Tánger pudieran rezar todas juntas en la capilla (ya no podían subir las escaleras…); la restauración de la iglesia de Asilah (donde hemos celebrado misa, con un bautizo); la ayudas a las hermanas de Madre Teresa de Calcuta también en Tánger (donde se dedican entre otras cosas a ayudar a mujeres no casadas y embarazadas, en general rechazadas por sus familias); las  3 hermanas españolas Hijas de la Caridad en su centro de Témala, cerca de Rabat, visitado por el Papa un mes antes, donde tienen un dispensario, una guardería y comedor para niños y también ayudan en la promoción de la mujer; las escuelas de formación profesional salesianas de Kenitra; la iglesia de los franciscanos de Rabat; la labor de ayuda y acogida a los migrantes subsaharianos (tan a menudo explotados, robados, violados, secuestrados por las mafias y perseguidos por la policía, que los abandona en el desierto), acogidos en la cripta de la misma catedral de Tánger, y que en este momento absorbe el 80% de los recursos de Caritas. En cada centro visitado ACN había colaborado en algo. Nos acompañaba el responsable para Marruecos en la sede central de Alemania y alguien aprovechaba para pedirle ayuda directamente.

Vuelvo con una idea distinta no solo de Marruecos, sino también del islam: los musulmanes tienen un gran respeto a nuestra presencia católica; todos nos han testimoniado la relación de amistad y hasta de afecto que viven con el pueblo musulmán. El Rey se define como el “Comendador de los creyentes” y de alguna forma ampara la presencia cristiana con concesiones que la protegen de los extremismos (para nosotros serían derechos…).
Vuelvo también con una idea un poco distinta de la Iglesia: se puede pensar que hay unos 30.000 católicos en todo Marruecos, prácticamente todos extranjeros: europeos y subsaharianos. El ‘proselitismo’ está penado por ley (el proselitismo nunca es bueno; tampoco podemos confundirlo con el apostolado, que pero en cualquier caso también está prohibido). Y además el Papa Francisco en su reciente viaje recomendó varias veces que nuestra tarea como Iglesia allí no es hacer proselitismo (recomiendo la lectura de sus mensajes, especialmente la homilía a sacerdotes y religiosos). Una forma de ser Iglesia que no puede hablar, que no se preocupa de cuantos bautizos, primeras comuniones o matrimonios se celebran (¿cuántas conversiones? les preguntan a veces en Roma…), sino solo y exclusivamente de testimoniar el amor de Dios, de ser presencia silenciosa. Como Charles de Foucauld, para entendernos. No se trata de idealizar y teorizar una iglesia callada (¡debemos anunciar a Cristo!) o desencarnada (Cristo se ha hecho hombre, uno de nosotros; y lo encontramos en la comunión de la Iglesia), sino de vivir una disponibilidad total hacia el Señor, en las formas y modos que Él nos permite. No debemos quejarnos de lo que no podemos hacer, sino estar agradecidos por lo que podemos hacer. (Cuántas veces nos quejamos aquí por mucho menos…).

Esta ha sido la primera experiencia de viaje en países de misión de voluntarios de Ayuda a la Iglesia Necesitada: ha sido un regalo dentro de otro regalo la experiencia de comunión que hemos vivido entre nosotros, que veníamos de tantas partes distintas de la geografía española.

Voy a proponer a quien pueda estar interesado un encuentro testimonio sobre Marruecos, sobre la presencia y las obras de la Iglesia (muchas apoyadas por Ayuda a la Iglesia Necesitada) y la experiencia de este viaje que ha sido muy enriquecedora para mí.

Para empezar, tendremos en Barcelona el padre Simeón Stachera, vicario general de la diócesis de Tánger, donde apoya el obispo (ya dimisionario por razones de edad) Mons. Santiago Agrelo y que nos acompañó en todas las visitas de su diócesis. Dará una charla sobre su experiencia y misión en Marruecos el próximo 13 de Junio de 16:30 a 17:30′ en el Cottolengo del padre Alegre (Carr. del Carmel 19, Barcelona). Nos puede ser muy útil también para mejorar nuestra comprensión del mundo musulmán, cada vez más presente también en nuestra tierra.

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