¡Deja de tocar la trumpeta, Trump, que desafinas! No sé si pretendes orquestar el mundo trumpeando con tus mañas demagógicas o trampearlo con tus sugestiones malignas cual trampa onírica, que tanto vas escampando con desdén y tu conocida soberbia más que nunca últimamente. Te gusta añadir pinceles católicos entre tus gestores, como si ser católico fuera solo colorear un papel en lugar de asumir la Verdad de que ante Dios debemos todos doblar la rodilla, y por Él, a su representante en la Tierra, el Sumo Pontífice. ¿O es que por una imagen creada con inteligencia artificial con que te aplauden los degenerados ya te crees que eres tú el Mesías enviado? Para el carro, macho, que vas dejando un reguero de orines, no sé si por tu pueril infantilismo o por tus seniles achaques de prepotencia.
La trumpeta suena −infaliblemente− cuando uno se siente por encima del Bien y del Mal y pretende imponerse como el mandatario a quien todos en el planeta deben arrodillarse, sin que él se emocione ni de corazón cuando se le pregunta por algún versículo del Evangelio que le haya impactado, y desvía la mirada y corta el rollo que venía imponiendo, simplemente porque tiene la desfachatez de o no reconocer que no sabe ninguno, o simplemente no entrar en terreno pantanoso que se le escapa, pues la autoridad espiritual −lo sabes− pertenece a los representantes auténticos de Dios, no a los de los hombres −aunque sean consejeras espirituales de esas de quita y pon−, y los hombres −mucho menos los políticos− no deben interferir en ella. Y la trompeta todos sabemos que ha sido creada para un ser humano que quería carraspear a lo jazzlandia o afinar con la maravilla de los conciertos que solo Mozart ha sabido sublimar. ¡Tú, Trump, más bien la electrificas convirtiéndola en trumpeta! ¿Por qué no te encierras en tu oval despacho, antes de que te encierren en huevilandia? ¡Denigrar al Papa! ¡Menudos huevos!
Toda geopolítica, tal y como vamos analizando con mirada amplia y corazón henchido en esta serie, debe comprender la vertiente educativa, que muy probablemente sea el troncal ínclito que brota de la raíz de la Verdad, pues sabemos que toda educación que no se base en ella, deja de ser tal educación y pasa a ser adoctrinamiento, como en las sectas. Por eso a todos los políticos sectarios os interesa sujetarle las bridas. ¿A qué secta perteneces tú, que tu voz suena a globo desinflado? Te has aliado con los magnates del planeta porque buscas la gloria efímera que buscan los hombres que no se saben hijos de un Padre que nos ha hecho de su familia, ofreciéndonos una vida terrena para que un día podamos sumarnos a la eterna, y aquí, entre campos o entre rascacielos, compartamos hermanados el pan que tantos −con tus tejemanejes− no tienen ni de noche ni de día… y que tus guerras les roba la vida. Esa es tu tiniebla: lágrimas, destrucción y miedo. ¿Príncipe de este mundo o su enviado?
“¡NO JUZGUES Y NO SERÁS JUZGADO!” (cfr. Mt 22,21), me gritarás, y tendrás razón con tu sentencia (por fin algún versículo habrás sabido extraer del Evangelio, ¿quién te lo habrá cantado?), pero eso que dices no casa con la sentencia de Jesús a los (perdóname) fariseos como tú, que le bramaban. Así, un día dijo el Hijo de Dios (como te puede decir a ti): “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César” (Mt 15,21). Pues, me limitaré a recordarte cómo continúa la sentencia de Jesús cuando afirma la importancia del hablar veraz: “Todo lo demás viene del Maligno” (Mt 5,37). Tú te pones en evidencia, yo solo interpreto tus pastosas jugadas. ¿Y te las das de libertador? No tengo más que decir. Solo que espero que te retractes. No solo por mí, ni por el Papa, ni por todos aquellos que se escandalizan con tus farisaicas ocurrencias pseudodivinas. Políticas y políticos como barniz de temporada que, como ha dicho el Papa León en Camerún, “no utilicen la religión para intereses personales, militares y económicos”, “tiranos que asolan el mundo y gastan miles de millones en guerra”. No. No lo espero más que por ti, porque si no, Dios, tu Padre, te llevará −antes o después− al cuarto oscuro. ¡Y ahí sí que trampearás!
Twitter: @jordimariada
Para el carro, macho, que vas dejando un reguero de orines, no sé si por tu pueril infantilismo o por tus seniles achaques de prepotencia. #Trump Compartir en X








