Tras las editoriales: señores que no son señores (I)

COMPARTIR EN REDES

Quiero que sepas, querido hermano, mi hermana del alma, que no te he olvidado. Mi gestora en ForumLibertas me dijo que ella haría tres semanas de vacaciones, y cuando ella volvió, yo me encontraba con graves problemas logísticos con los que no te voy a enredar a ti, pero no te he dejado (y espero que no te deje nunca, ni tú a mí tampoco: ¡juntos estamos haciendo camino!).

La vida sigue. Digamos que hemos discurrido por espacios distintos y experiencias diferentes, pero a pesar de ello −aún más, a consecuencia de ello−, yo no me he callado. No puedo callarme. Y he estado preparando impaciente nuevos mensajes para ti, que cada vez serán más directos y más explícitos (¡ay, mi pobre gestora, que me vigila!)… en consonancia con cómo avanza (o retrocede) el mundo, y en la medida en que me lo permitan ella y los que tiene arriba.

Vayamos al lío. Estoy buscando como un desesperado editoriales para mis libros (suelo decir que aspiro a una “de cabecera”, para poder dejar de dar vueltas en busca de otra, y de otra, y de otra… y así eternamente, para cada libro, durante meses y años), pero hasta ahora solo una ha accedido a publicarme (sin pagar): Les Decapíndoles de la Comunicació Disruptiva (DCD), que como ves es en catalán y habla de comunicación. Pero no es “otro catalán” cualquiera, sino que te ofrece los estímulos (y la manera de provocarlos) que el mundo (tú y yo) necesita recibir para ser capaz de dilucidar (hoy que todo está tan enmarañado) por dónde vamos y por dónde deberíamos ir. Ahora iban a publicarme (también sin pagar) la segunda edición (e íbamos a traducirlo al castellano) pero eso te lo explico dentro de un momento.

La última (o la penúltima, ya verás) es que por fin tenía colocados (entre concluidos y en redacción) once libros en esa editorial que me publicó en 2021, en la cual me los dejaron programados a dos por año (novela, ensayo y poesía… además de un género que no te esperas), desde 2026 hasta 2031. ¡Había conseguido mi sueño, mi editorial de cabecera! Pero me he enfadado con ellos porque me hacían pagar cerca de 6.000 euros por las ediciones en catalán y en castellano de cada uno, traducción incluida (¡y eso es un precio muy bueno y sin competencia en la actualidad!). Me comprenderás. Considero denigrante que un autor tenga que pagar para decir al mundo lo que considera que el mundo debe oír, y por tanto por ello debería ser pagado. Y ya no me cogen el teléfono, que lo necesito para saber qué sucede entonces con la segunda edición de mi libro publicado, o si me lo dan para llevármelo a otra editorial.

Como ves, muchos editores (¡no todos, ni mucho menos!) son señores que no son señores, eso es, que van de señores sin serlo. Se piensan que porque tienen la sartén por el mango pueden hacer contigo lo que quieran (como si fueras un polichinela dependiente de sus manos), cuando lo que deberían hacer es abrirse a ti y servir contigo para abrirnos todos al mundo. Como me jorobó con un topetón un pardillo pajarel subalterno que el otro día me colgó el teléfono porque me le enfadé por la altivez de su editorial en el trato con los autores (de quienes viven, no lo olvidemos), propinándole algo así como: “¡Pero quién se creen que son ustedes, cojones? ¡No pienso pagar para publicar, y menos a ustedes, que yo también tengo que vivir! ¡A mí, quién me paga?”. −Ya no me habla−.

Huyendo de esta, otra editora (que para mí es verdaderamente ejemplar en muchas cosas, como lo es la editorial que representa), me propinó un “no” nada inocente, pues lo hizo sonriéndose burleta (el poder del lenguaje no verbal, que no sé si lo usó con intención, pues habitualmente en su mayor parte es involuntario) como tomándome (a la vista de mis escritos) por un soñador combativo quijotesco, “porque con una editorial sucede como con las personas”, que “no iba con sus lectores ni con su esencia”. ¡Y es católica ejemplar −no lo dudo−, como lo es el libro que yo le ofrecía! Por eso (aunque impaciente ante su silencio pasado el plazo que ella me había marcado, tuve que reclamarle la respuesta) me confió con un escueto “sí” (¡tuve que preguntarle!), que mi libro le había gustado (o sea que lo considera bueno para el mundo). Y −te diré−, considero que en su editorial, mi libro cuadraría de rechupete (solo falta, veo, que ella abra un poco su mente). Pero es así. Tiene la piel fina. Y la gente de piel fina es fina.

A esa mujer, al cabo de unos días le envié un vídeo actual de un sacerdote mexicano (que tienes en mi Twitter), donde el pobre daba la homilía de la misa afirmando, sereno pero firme y contundente, que él y la mayoría de los sacerdotes en México seguirían predicando la verdad del Evangelio y denunciando la injusticia a riesgo de su vida, por más que su gobierno haya amenazado al Pueblo, y muy especialmente a los sacerdotes, con promulgar una ley que restringiría la libertad de pensamiento y opinión. En tres breves reclamos le afirmé a esa editora que por ahí va mi camino, y le ofrecía pensar, actuar y caminar conmigo… antes de que sea tarde y en España emulen leyes satánicas que se imponen por doquier. Evidentemente, la estaba retando a no permanecer quieta en su sillón. −Me ignoró. Esperemos que no se arrepienta un día−.

¿Qué no tienes todavía suficiente? Y si te digo que el editor de otra editorial pequeñita que había dejado para el final porque me había programado tres libros sin pagar, dejándomelos por todo lo alto, y cuando recurro a él porque resulta que no hay nadie más que me quiera a parte de él (aunque sus condiciones no es que fueran muy halagadoras), ¿vas a escandalizarte porque me faltó a su palabra y me rebajó toda expectativa, como si yo tuviera que aceptar migajas de manos del señor de los señores…, o aún te parece poco? ¡Y eso, un católico conocido y reconocido! Le propiné que es un impresentable, y que puede olvidarse de mí para siempre. Dejémoslo…

Está cada día más claro. Lo digo desde hace cuarenta y tres años, y algunos que me tomaban por loco, ahora lo están sufriendo y pagando en su propia piel… y más lo sufrirán y lo pagarán. O nos ponemos las pilas y colaboramos todos en decir al mundo lo que el mundo necesita oír, o llegaremos tarde (la inminente imposición de la IA es solo un anticipo).

Parece que ya no debamos hablar claro, sino limitarnos a decir “Debemos amarnos”, “No dogmaticemos”… (que también), pero arrinconando el recalcar una y otra vez (porque muchos todavía no se han enterado), cosas como que en la Plegaria Eucarística de la Misa el sacerdote (y por tanto los cardenales) no se dirige al consagrar el pan y el vino (y luego, ya Cuerpo y Sangre de Cristo) a los fieles, sino que, actuando in persona Christi (en la persona de Cristo), es una oración que dirige (el sacerdote, y no el pueblo) al Padre, y por tanto no tiene que mirarles y gestualizar para ofrecerles las ofrendas a los fieles (que solo deben unirse a la oración del propio sacerdote), sino a Dios; o que aunque te confieses y “cumplas” las tres Avemarías de rigor, si no tienes arrepentimiento con dolor de los pecados y no reparas el mal cometido, te estás jugando el ir directo al Infierno… como el sacerdote que no cumple con su misión de representar a Cristo en el momento crucial de la vida cristiana, como el aducido.

Aquí te lo dejo, hermano, mi hermana del alma. Piensa que estoy contigo, pero si tú no estás conmigo, no podremos ir juntos (aunque eso ya será culpa tuya). Y pienso (sin presunción, viendo ya ante mis ojos la realidad que yo tanto anticipé, y con la experiencia de haber sido tomado por loco reiteradamente ya), que te equivocarás. Yo también me equivoqué −poco después de comenzar a advertir−, al caer hipnotizado por el Mal y pretendiendo huir de él. Pero a los tres años, por una bofetada que me dio el Padre (como pronto nos la dará a todos si seguimos así, y será más fuerte y más larga), rectifiqué y, arrostrando ahora el Mal con coraje y decisión (que era y es mi obligación), me convertí en este que “ves”, “oyes” y “tocas” (dicen que mi estilo es “sensorial”). −¡Más que me sentirás!−.

De modo que, ya ves, vengo a ti a decirte que el próximo viernes te contaré otras convicciones en las que me he confirmado a consecuencia de mis cuitas −mientras tú descansabas (o no)−, aunque a pesar de ello sigo sin editorial. Para no hacerte esperar, a continuación, te añadiré unas notas sobre aquellas convicciones en las que parte de esas cuitas me han hecho profundizar, y con las que ahora me gustaría ayudarte a pensar a ti sobre qué he querido decir con lo apuntado hasta ahora… y todo lo que te voy a decir y cómo te lo voy a decir (que no es moco de pavo).

Si estás buscando editorial, entenderás un poco más qué te está pasando, y aunque no la busques, con estas confesiones (me arriesgo por ti y por mí) comprenderás un poco más los subterfugios que usa el demonio (también con apariencia de bien, verdad y libertad) para camuflar el Mal, que se extiende cada vez menos disimulado por el mundo en que malvivimos; incluso con la colaboración de la gente “de bien”, consciente o inconsciente, pero por su acción o inacción (“¡qué puedo hacer yo?”, exclaman algunos pensando en sus hijos).

Sin duda, con este movimiento de hoy, muchas editoriales me cerrarán la puerta en las narices (no pierdo mucho, ninguna me ha querido hasta ahora, y yo no cambiaré mi esencia, mi estilo y mi mordacidad, sino todo lo contrario), pero también es posible que alguna de las honestas (que las hay, solo faltaría) me descubra la vena principal, o incluso otra se descuelgue y me venga detrás a “salvarme”, como si ella sí fuera la “santita” redentora. Y puede ser, incluso, que salten en masa a defender su mentira con la media verdad, que es la verdad que prospera hoy día, aunque no es la Verdad. Ya no pierdo nada, y todos podemos ganar mucho. Lo dicho: para no alargarnos más, el viernes que viene te vienen esas notas.

Twitter: @jordimariada

Tras las editoriales hay mucho más que contratos y libros: hay poder, convicciones, silencios, puertas cerradas y una pregunta: ¿quién decide qué merece ser dicho? Compartir en X

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.