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Salva el futuro de Europa

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En las próximas elecciones europeas el 9 de junio, los ciudadanos de la Unión Europea tendrán la oportunidad de ejercer su derecho al voto. En este contexto, a muchos les surge una pregunta fundamental: ¿debería votar o abstenerme? Esta cuestión cobra una relevancia especial en este momento crítico, en el que estas elecciones podrían ser un punto de inflexión significativo para Europa. Analicemos algunas consideraciones importantes al respecto.

Los Argumentos para la abstención

En la calle uno de los principales argumentos para la abstención en las elecciones europeas es la percepción de que la Unión Europea es un sistema inmodificable, guiado por una lógica ideológica perversa, mantenida por poderes ocultos que operan más allá de las formalidades democráticas.

Según esta visión, cualquier mayoría parlamentaria que surja de las elecciones no cambiará nada significativo, ya que la ruta ya está trazada por una estructura de poder que no se presenta a las elecciones pero que dicta las reglas del futuro. Este argumento sostiene que las elecciones son una mera formalidad para engañar a los votantes, sin impacto real en el curso político de la Unión Europea.

Otro motivo para la abstención puede ser que todos los partidos con posibilidades de ganar escaños en el Parlamento Europeo sean contrarios a principios morales esenciales para ciertos votantes. Por ejemplo, un votante católico podría abstenerse de votar si ningún partido respeta plenamente la vida humana o si apoya prácticas como el aborto.

La Necesidad de votar

A pesar de los argumentos mencionados, en el contexto de las próximas elecciones, se considera prudente acudir a votar. Los sistemas corruptos, como los que mencionaba Juan Pablo II al referirse a las “estructuras de pecado”, son la acumulación de pecados personales y sociales a lo largo del tiempo. Estas estructuras no son inamovibles; dependen de la acción humana y pueden ser transformadas o eliminadas.

La historia nos enseña que incluso las estructuras políticas más poderosas han caído, ya sea por implosión debido a su corrupción interna o por la acción decidida de unos pocos individuos. Por lo tanto, en lugar de fomentar la abstención, un juicio negativo sobre el sistema de la Unión Europea debería impulsar una participación activa en el voto, con el fin de frenar procesos perjudiciales y abrir espacio para la reflexión y el cambio.

Criterios para votar

Para que el voto sea efectivo y significativo, es importante tener en cuenta algunos criterios:

  1. Votar contra la actual estructura de la Unión Europea: Elegir partidos que promuevan cambios significativos y que estén dispuestos a reconsiderar muchos de los puntos problemáticos de la Unión.
  2. Investigar y conocer a los candidatos: Antes de votar, es esencial informarse sobre los candidatos y sus propuestas. Muchos votantes suelen basarse en la afiliación partidaria general, pero conocer en detalle las posiciones y antecedentes de los candidatos individuales puede marcar una diferencia significativa. Esto incluye verificar sus compromisos con la transparencia, la ética y su historial en la promoción de políticas que beneficien al bien común. Participar en debates, asistir a eventos electorales y leer entrevistas puede proporcionar una visión más clara de quiénes son los candidatos y qué representan.
  3. Considerar el impacto a largo plazo de tu voto: Más allá de las cuestiones inmediatas, reflexionar sobre las implicaciones a largo plazo de tu elección es crucial. Las decisiones tomadas en el Parlamento Europeo pueden tener efectos duraderos en áreas como el cambio climático, la economía, la política exterior y los derechos humanos. Votar por candidatos y partidos que tienen una visión sostenible y de largo plazo puede ayudar a garantizar que Europa se mueva en una dirección que beneficie a las futuras generaciones. Considerar políticas que promuevan la innovación, la justicia social y la cohesión entre los estados miembros puede ser fundamental para construir una Europa más fuerte y unida.
  4. Apoyar partidos que respeten la vida y la familia: Seleccionar aquellos partidos cuyo programa no amenace estos valores fundamentales. Si es difícil encontrar un partido que cumpla con estos criterios, considerar votar por candidatos individuales que sí los representen.
  5. Evitar dispersar el voto: Evaluar cuidadosamente el voto a partidos que no alcanzarán el quórum necesario, ya que esto podría favorecer indirectamente a partidos no deseados.

La abstención en las elecciones está en aumento, lo que a menudo favorece al poder establecido, al reducir el esfuerzo y el costo de las campañas electorales y al permitirles operar con menos restricciones. Este aumento de la abstención, lejos de enviar un mensaje claro de deslegitimación, puede ser interpretado de diversas maneras según los intereses de quienes están en el poder.

Por lo tanto, es crucial acudir a votar, no solo como un derecho, sino como un deber moral para influir en el futuro de Europa. Votar con discernimiento y criterio puede ser un paso significativo hacia un cambio positivo, contrarrestando el mal.

En este sentido, cada voto cuenta y puede contribuir a la transformación de la Unión Europea, asegurando que los valores fundamentales sean respetados y promovidos en la esfera pública.

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