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La ministra de Sanidad asegura que la ciencia demuestra que no existe sufrimiento fetal. Sin embargo, investigaciones recientes describen respuestas fetales ante estímulos nocivos y mantienen abierto el debate sobre cuándo comienza la experiencia consciente del dolor. Cuando existen incertidumbres científicas, preguntar no es negacionismo: es precisamente lo que exige la ciencia.

Hay preguntas que incomodan. Pero cuando una pregunta incomoda al poder, la solución nunca debería consistir en desacreditar a quien la formula.

Esta semana, la ministra de Sanidad, Mónica García, fue preguntada por un periodista acerca del posible sufrimiento del feto durante un aborto. Su reacción resulta extraordinariamente reveladora.

La ministra no se limitó a defender la posición política del Gobierno sobre el aborto. Afirmó que existe evidencia científica «más que de sobra» que demuestra que no existe sufrimiento fetal y llegó a considerar la propia pregunta como una especie de negacionismo destinado a culpabilizar a las mujeres.

Pero existe un pequeño inconveniente: La ciencia es bastante menos categórica que la ministra.

LO QUE REALMENTE SABEMOS

Conviene comenzar distinguiendo dos conceptos que muchas veces se confunden. Una cosa es la nocicepción, es decir, la capacidad del sistema nervioso para detectar y responder ante estímulos potencialmente dañinos. Otra diferente es el dolor consciente, que constituye una experiencia subjetiva. Y precisamente ahí se encuentra actualmente el debate científico.

Una revisión sistemática publicada recientemente analizó 17 estudios clínicos en los que se habían observado directamente respuestas fetales ante estímulos nocivos. Su conclusión fue que las respuestas fetales relacionadas con dolor o estrés aparecen desde aproximadamente la mitad de la gestación, aunque los propios investigadores reconocen que hacen falta estudios adicionales.

Otras investigaciones han documentado respuestas hormonales, fisiológicas, neuronales y conductuales ante estímulos nocivos. Una revisión científica publicada en 2026 concluye igualmente que existen respuestas nociceptivas y neuroendocrinas funcionales desde mediados del segundo trimestre. ¿Demuestra esto definitivamente que el feto experimente dolor consciente en ese momento? No.

Pero tampoco permite afirmar seriamente que la ciencia haya demostrado que no existe sufrimiento fetal.

Sufrimiento Fetal.

LA CIENCIA DISCUTE. LA POLÍTICA SENTENCIA

Algunas instituciones científicas y profesionales mantienen que la experiencia consciente del dolor resulta improbable antes de determinadas fases avanzadas del desarrollo cerebral. El Royal College of Obstetricians and Gynaecologists británico, por ejemplo, sostiene una posición particularmente restrictiva respecto a la posibilidad de dolor fetal temprano.

Pero existen investigadores que cuestionan que sea imprescindible una corteza cerebral completamente desarrollada para cualquier experiencia dolorosa y estudian el posible papel de estructuras subcorticales y talámicas.

En 2026 se ha publicado incluso un position paper que sostiene que la evidencia emergente permite considerar que durante el segundo y tercer trimestre pueden existir diferentes grados de consciencia y percepción dolorosa. Es decir:

existe debate científico.

Y eso cambia completamente la cuestión. Porque una ministra de Sanidad tiene todo el derecho a defender la legislación sobre el aborto aprobada por su Gobierno. Lo que resulta mucho más discutible es transformar una cuestión científicamente abierta en una certeza política y desacreditar como «negacionista» a quien simplemente pregunta por ella.

¿DESDE CUÁNDO PREGUNTAR ES NEGACIONISMO?

La ciencia nació precisamente porque alguien se atrevió a preguntar.

Preguntar, observar, contrastar, dudar, investigar… Y volver a preguntar.

Cuando ante una pregunta científica la primera reacción consiste en descalificar moral o ideológicamente al interlocutor, hemos abandonado el terreno científico para entrar en otro completamente diferente.

La ciencia no debería tener miedo a ninguna pregunta.

Mucho menos cuando hablamos de una cuestión tan extraordinariamente delicada como determinar cuándo un ser humano en desarrollo comienza a experimentar determinadas sensaciones.

EL FETO NO ES UNA ABSTRACCIÓN

Existe además algo que ninguna discusión sobre la consciencia puede ocultar. El feto está vivo. Posee un organismo humano propio en desarrollo. Su corazón late, su sistema nervioso se desarrolla progresivamente y su organismo responde cada vez de maneras más complejas al entorno.

La ecografía moderna nos permite observar movimientos, reacciones y comportamientos fetales que hace apenas unas décadas resultaban invisibles. Nada de esto resuelve por sí solo la cuestión filosófica de la personalidad ni determina exactamente cuándo aparece la experiencia consciente del dolor.

Pero debería invitarnos, como mínimo, a la prudencia. Y sobre todo a la humildad.

EL PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN

Existe una paradoja especialmente llamativa: Nuestra sociedad aplica continuamente el principio de precaución; Cuando desconocemos completamente los efectos que determinada sustancia puede producir sobre el medio ambiente, pedimos prudencia; Cuando existe una posibilidad razonable de daño sanitario, exigimos prevención; Cuando aparecen dudas sobre el bienestar de los animales, reclamamos protocolos destinados a evitarles sufrimiento.

¿Por qué habría de parecernos reaccionario preguntarnos si deberíamos aplicar una prudencia semejante ante un ser humano en desarrollo?

No necesitamos conocer con absoluta certeza qué experimenta para reconocer que la incertidumbre merece investigación.  Precisamente porque no sabemos exactamente cuándo comienza la experiencia subjetiva del dolor, la respuesta verdaderamente científica debería ser investigar más, no prohibir moralmente la pregunta.

Y DESDE LA PERSPECTIVA CRISTIANA, TODAVÍA HAY UNA PREGUNTA MÁS PROFUNDA

Para nosotros existe, además, una cuestión anterior al dolor. La dignidad humana no depende de nuestra capacidad para sentir. Un ser humano anestesiado no pierde su dignidad. Una persona en coma no deja de merecer protección porque no pueda expresar sufrimiento.

Un recién nacido no posee menos dignidad porque su consciencia sea diferente de la de un adulto. Por eso la cuestión del aborto nunca puede reducirse exclusivamente a determinar si el feto siente dolor. Desde la antropología cristiana, la vida humana posee dignidad por lo que es, no por las capacidades que puede ejercer en cada momento de su desarrollo.

Pero precisamente quienes pretenden justificar determinadas prácticas apelando a la ausencia de sufrimiento deberían ser los primeros interesados en conocer exactamente qué dice la ciencia sobre esa ausencia.

NO TENGAMOS MIEDO A LA VERDAD

Quizá algún día la neurociencia pueda determinar con mucha mayor precisión cuándo comienza la experiencia consciente del dolor antes del nacimiento. Hasta entonces tendremos hipótesis, evidencias, discrepancias y nuevas investigaciones. Eso se llama ciencia.

Lo contrario —convertir una conclusión discutida en dogma político y descalificar a quien pregunta— tiene otro nombre. Se llama ideología. Una ministra de Sanidad no debería tener miedo a que los ciudadanos pregunten.

Una mujer embarazada tampoco debería tener miedo a recibir toda la información científicamente disponible. Y una sociedad verdaderamente libre no debería necesitar ocultar ninguna realidad biológica para defender sus leyes. Porque si estamos realmente convencidos de nuestras posiciones, ¿por qué habríamos de tener miedo a conocer toda la verdad?

Daniel Fernández

Asociación Cristianos en Democracia.

ANEXO: ¿QUÉ DICE REALMENTE LA CIENCIA SOBRE EL DOLOR FETAL?

🔬 1. Revisión sistemática de Bellieni y Anand (2025)
Early Human Development

Es la primera revisión sistemática centrada específicamente en la observación directa de respuestas fetales ante estímulos nocivos. Analizó 17 estudios clínicos.

Su conclusión es especialmente relevante: existen respuestas fetales frente al dolor/estrés provocado por lesiones tisulares desde aproximadamente la mitad de la gestación, aunque los autores reclaman investigaciones adicionales de mayor calidad.

➡️ Qué demuestra: existen respuestas fisiológicas y conductuales objetivas ante estímulos nocivos.

➡️ Qué no demuestra por sí sola: que esas respuestas equivalgan necesariamente a una experiencia consciente de dolor.

🧠 2. Derbyshire (2026): la incertidumbre científica existe
Journal of Medical Ethics

Esta publicación reconoce que se han observado antes del nacimiento respuestas hormonales, neuronales y conductuales ante estímulos nocivos.

El autor considera que demuestran nocicepción y estrés fisiológico, pero advierte que no constituyen por sí mismas una demostración directa de dolor consciente.

Su conclusión fundamental para este debate es que persiste el desacuerdo científico acerca de cuándo aparece la capacidad de experimentar dolor.

➡️ Por tanto, la ciencia permite hablar de incertidumbre; resulta mucho más difícil sostener que la cuestión está definitivamente cerrada.

⚕️ 3. La posición más restrictiva: RCOG

El Royal College of Obstetricians and Gynaecologists mantiene una interpretación diferente.

Su revisión señala que las redes cerebrales necesarias para una percepción consciente del dolor maduran progresivamente y sitúa mucho más tarde determinadas respuestas diferenciadas: alrededor de las 33 semanas aparecen diferencias medibles entre las respuestas faciales y cerebrales ante estímulos nocivos e inocuos.

➡️ Es una de las principales referencias utilizadas por quienes consideran improbable el dolor fetal en fases tempranas.

⚠️ 4. Pero investigaciones recientes cuestionan una certeza absoluta

Una revisión científica publicada en 2026, basada en 34 fuentes principales, concluye que existen respuestas nociceptivas y neuroendocrinas funcionales ante estímulos nocivos desde mediados del segundo trimestre.

Los autores señalan además que determinados circuitos talámicos y subcorticales obligan a reconsiderar la antigua idea de que únicamente una corteza cerebral madura permitiría cualquier procesamiento relacionado con el dolor.

Sin embargo, reconocen también que todavía no se ha demostrado que esos circuitos sean suficientes para producir dolor consciente


📌 EN RESUMEN

Lo demostrado:
✔️ El feto desarrolla progresivamente estructuras neurológicas relacionadas con la nocicepción.
✔️ Desde aproximadamente mediados de la gestación se han documentado respuestas fisiológicas, hormonales y conductuales ante estímulos nocivos.
✔️ Estas respuestas aumentan en complejidad conforme avanza la gestación.

Lo que continúa siendo objeto de discusión científica:
❓ En qué momento esas respuestas se convierten en una experiencia subjetiva consciente que podamos denominar propiamente dolor.

Lo que la evidencia disponible no justifica es sustituir este debate científico por afirmaciones políticas categóricas.

Cuando existen investigaciones recientes que discrepan sobre la interpretación de las evidencias, la respuesta verdaderamente científica debería ser sencilla:

seguir investigando, confrontar las evidencias y reconocer aquello que todavía no sabemos.

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