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La perspectiva real del matrimonio homosexual

Familia

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Existe la idea inusitada de que el matrimonio homosexual es una condición general, y que solo recibe la oposición de una forma de pensar muy concreta.

Nada más equivocado. Solo 30 países de los 193 que componen la ONU, disponen de este tipo de leyes. Por tanto, la mayoría de estados de la ONU no han legalizado el matrimonio homosexual, y nunca en la comisión de derechos humanos de aquel organismo se ha planteado una acusación contra un estado miembro por no asumir aquel tipo de legislación, por la sencilla razón de que la inmensa mayoría no lo considera un derecho.

Y sobre esta visión crítica del matrimonio homosexual y el perjuicio político, solo hace falta recordar los debates en la Francia laica y republicana, cuna de los derechos del hombre, y la oposición  de destacados socialistas, entre los que destacaron el primer ministro y líder socialista Lionel Jospin y la exministra de la familia por el partido socialista i también destacada dirigente, Ségolène Royal.

Hay que decir que en países americanos la legalización del matrimonio homosexual no procede de una legislación aprobada por el Parlamento, sino de una sentencia del Tribunal Supremo de estos países, que en estos ámbitos jurídicos en ocasiones actúa como una cámara casi legislativa, hecho que sería anómalo en el contexto europeo. Es el caso de los EEUU  pero también de Costa Rica y Ecuador, donde los jueces han impuesto su criterio a los legisladores. En estos casos no se puede hablar, por tanto, de una aprobación que responda a criterios de mayorías democráticas. Por tanto, estar en desacuerdo como el matrimonio homosexual desde una perspectiva global no es una anomalía, sino la regla. En este sentido la idea de que la Iglesia católica se aparta del sentir mayoritario es en este caso errónea, porque precisamente se encuentra en línea con esta posición que no afecta a la equiparación entre el matrimonio y la unión de personas del mismo sexo.

En un libro publicado el jueves 16 de septiembre en Italia, el Papa emérito Benedicto XVI criticó duramente el matrimonio homosexual, que según él está «en contradicción con todas las culturas de la humanidad». Es una violación de los límites de la naturaleza humana, que puede llevar a la «autodestrucción», dice.

La posición no es una sorpresa en el fondo, pero sí en la fuerza de sus palabras. En un texto inédito, publicado el jueves 16 de septiembre en Italia en una recopilación de sus escritos y discursos sobre Europa, el papa emérito Benedicto XVI lanza una dura carga contra el matrimonio homosexual, expresión que pone sistemáticamente entre comillas cuando la utiliza.

Para el Papa emérito, el matrimonio es «en esencia» una comunidad entre un hombre y una mujer con fines de procreación. La legalización de las uniones homosexuales en varios países europeos nos obliga, pues, a plantearnos la cuestión. Para él, «la noción de ‘matrimonio homosexual’ está en contradicción con todas las culturas de la humanidad y, por tanto, significa una «revolución cultural que se opone a toda la tradición de la humanidad hasta nuestros días».

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